Buenos por naturaleza

BARBANZA

15 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Aplicando la teoría naturalista de Rousseau de que «el hombre es bueno por naturaleza, es la sociedad la que lo corrompe», podemos concluir que el político es bueno por naturaleza, lo que parece más difícil de concretar es aquello que lo acaba corrompiendo, y ya no me refiero al punto de vista del enriquecimiento ilícito sino a comportamientos que cuando los vemos en una persona que conocíamos antes de alcanzar un cargo no acabamos de creernos la transformación.

La cita del primer fin de semana de campaña con los candidatos a la alcaldía de la comarca llamó la atención del que suscribe por los buenos modos. Dirán que no iban a tirarse los trastos a la cabeza; pero una cosa es esa y otra muy distinta lo que se pudo ver en el Coliseo Noela donde a nadie le cayeron los anillos al preocuparse por la situación de quienes están pasando momentos complicados, ni faltaron las palabras de ánimo incluso para el rival directo, ni tampoco los consejos para los que han tomado un nuevo camino repleto de dificultades.

Lo vivido en el acto bien podría haber inspirado la conclusión de Rousseau: todos son buenos. Lo que ocurre es que, a partir del próximo domingo, dejarán de ser candidatos para convertirse en concejales y, como cabezas de lista, aspirantes a la alcaldía, y ahí está el primer factor que «corrompe», la lucha por el poder, por conseguir la gran meta, cosa que no deja de ser lícita pues para eso se presentan a unas elecciones al frente de las candidaturas.