«Os danos físicos non son nada, o peor é que non asumimos que se nos foi un amigo no sitio polo que pasamos a diario»


Ribeira/la voz.

José Vila y Manuel Pinazas, vecinos de Porto do Son, saben lo que es perder a un amigo en la carretera. De hecho, incluso saben lo que es despertarse en un hospital con el cuerpo lleno de heridas y que les digan que nunca volverán a ver a uno de los compañeros de toda su vida. Les pasó hace casi un año. En enero. Y todavía no lo han superado. «Non o asumes, non das», enfatiza Vila. «É algo moi difícil de asimilar», añade Pinazas.

Cuentan ambos que aquel viernes fatídico ellos dos, Martín y Alfredo, «catro amigos desde que nacemos, de toda a vida», salieron de sus casas con la idea de tomar algo en Ribeira. Nunca llegaron al destino. En Caamaño, se truncó su viaje. Chocaron frontalmente. Alfredo murió y el resto resultaron heridos graves. Explica José Vila que él no llegó a quedarse inconsciente. «Fun quen chamei ao 112, e estiven falando con Alfredo, que era o condutor, e dicíame que estaba ben». «Eu tamén falei con el, parecía que estaba ben. Eu tiña moito dolor, xa que partín a cadeira por cinco sitios», dice Pinazas. Por eso no llegaron a enterarse del fallecimiento de su amigo hasta días después, cuando ya estaban en el hospital.

Ambos tuvieron lesiones graves. Pero ninguno se queja de las secuelas ni del tiempo del hospital. Ni siquiera critican el estado de la carretera. Con distintas palabras, ambos dicen: «Os danos físicos non son nada, o peor é que non asumimos que se nos foi un amigo no sitio polo que pasamos a diario».

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«Os danos físicos non son nada, o peor é que non asumimos que se nos foi un amigo no sitio polo que pasamos a diario»