Las carreteras ya se cobraron la vida de 11 personas en Barbanza este año

La estadística en la zona va en dirección contraria al conjunto de Galicia, donde bajan las víctimas del asfalto


Ribeira/la voz.

Con la inauguración de la autovía de Barbanza, a finales del 2008, se preveía que la comarca dejase atrás aquella estela de muertos sobre el asfalto que trajo la mal llamada y siniestra vía rápida. Cierto es que las actuales estadísticas de fallecimientos aún se alejan de las dramáticas cifras que dejó ese trazado maldito -basta recordar el cartel que puso la Xunta que alertaba de que la carretera se había llevado por delante 35 vidas en cinco años-. Sin embargo, los datos siguen siendo muy preocupantes. En el 2009, murieron en la comarca ocho personas por culpa de siniestros de tráfico. Este año, aún sin haber sonado las campanadas del 31 de diciembre, la cifra es ya de once fallecidos.

Barbanza, con estos datos de siniestrabilidad, rompe la tendencia del conjunto de Galicia. Este año, en la comunidad, afortunadamente, se redujeron las víctimas del asfalto, mientras que en los municipios de Barbanza, Muros y Noia ocurrió totalmente lo contrario. De hecho, el incremento de fallecidos en los viales se incrementó en un 40%. Eso, sin sumar el accidente de un autobús que tuvo como escenario la carretera de Catoira a Caldas, que pese a no tratarse de un trazado de la comarca sí es muy transitado por barbanzanos y sí se cobró la vida de una persona de A Pobra.

La más peligrosa

Si antes el problema se llamaba vía rápida de Barbanza, ahora, a tenor de los datos -este año no ha habido ninguna muerte en la autovía-, el vial más siniestro es la carretera AC-550, es decir, el trazado que a lo largo de más de cien kilómetros va desde Cee hasta Ribeira. Ahí fallecieron este año cinco personas, casi la mitad del cómputo total de víctimas. Entre los males que las policías y los conductores achacan a este vial están los siguientes: firme en muy mal estado -por ejemplo, a su paso por Carnota-, cruces muy peligrosos, curvas siniestras y posibilidad de adelantar en muy pocos sitios, lo que a veces propicia que se intente rebasar a los camiones o vehículos más lentos en zonas prohibidas.

Lo peor de este asunto es que la Xunta, titular de la carretera, todavía no se puso manos a la obra con los proyectos que anunció por pasiva y activa para mejorar este trazado. Por ejemplo, la variante de Portosín. Por retrasar, hasta se está retrasando la reparación del firme en Carnota, aunque ya había consignación presupuestaria para llevarla a cabo. Es decir, que, visto lo visto, la única arma de los conductores para reducir las cifras de siniestros en este vial seguirá siendo la prudencia.

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