La moción prolongó el follón

Javier Romero Doniz
Javier Romero NOIA/LA VOZ.

BARBANZA

El bipartito sonense cumple un año de mandato caracterizado por la crispación entre la corporación y la inmediatez de las elecciones

19 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Llega al año igual que empezó: Con irritación, enfados y una situación que por momentos parece una olla a presión. Y es que el imaginario popular sonense -además de la hemeroteca- todavía recuerda el ambiente de feria marcado por los insultos y abucheos en el que se celebró un pleno histórico. Fue el 18 de noviembre del 2009 cuando el regidor popular saliente, Manuel Tomé cedió el bastón de mando al alcalde entrante, el socialista Pastor Rodríguez, que en compañía de la nacionalista Ánxela Franco provocaron la moción de censura con la que el PSdeG recuperó la alcaldía de la villa.

Ahora que el tiempo ha pasado, las aguas siguen sin volver a su cauce. Ni parece que tengan intención de hacerlo con unas elecciones municipales a la vuelta de la esquina. Desde que el bastón de mando cambió de manos, la corporación de Porto do Son se ha convertido en un polvorín en el que no existe la palabra tregua. El único indicio de cordura ante la situación esperpéntica que muchas veces se vive en los plenos parece ser aportada por los primeros espadas de este ejecutivo.

Un trabajo en equipo que en 365 días ha mantenido una línea prudente, que ahora, ante los nervios electorales parece sufrir sus primeras grietas como consecuencia de los intereses que demandan las siglas a las que representan tanto nacionalistas como socialistas. O lo que es lo mismo, en román paladino: Amiguiños si, pero a vaquiña polo que vale. Y es que la foto o las imágenes de vídeo se han revalorizado llegando a picos antes infravalorados. Aún así, tanto el alcalde como la teniente de alcalde aseguran haber aprendido de los errores cometidos por sus compañeros del bipartito autonómico.