La crisis incrementa la solicitud de permisos para faenar en Barbanza

La mayoría de los peticionarios son adolescentes que pretenden incorporarse al mundo laboral


«No mar sempre temos traballo». Así se expresaba un marinero ribeirense al referirse a la crisis que está atravesando el sector pesquero y que en los últimos años perdió poder adquisitivo. Y el mar es el último refugio para desempleados y para aquellos que quieren incorporarse a la actividad laboral y que no encuentran donde. Por eso, en los últimos meses, cientos de personas ajenas al colectivo están peregrinando a las cofradías barbanzanas para solicitar información con la finalidad de hacer cursos para poder embarcarse.

La crisis de la construcción, los retornados y también los jóvenes han hecho que el mar sea considerado de nuevo una atractiva salida laboral para cientos de barbanzanos.

En los pósitos barbanzanos hay apuntadas alrededor de quinientas personas para poder hacer el curso de marinero-pescador, una acreditación imprescindible para poder salir a faenar en una embarcación de artes menores o también para mariscar en una lancha a flote.

Salida profesional

La cofradía pobrense tiene en la actualidad una lista de espera de unas setenta personas. El patrón mayor, Manuel Maneiro Castro, comentó que ya se realizaron algunos cursos hace meses, pero «a xente continúa vindo a pedir que se celebren máis, pois a demanda aumentou de forma considerablemente hai un tempo».

El perfil de aquellos interesados en obtener dichas titulaciones es muy similares en la mayoría de las localidades barbanzanas. Maneiro comentó que en las listas aparecen mujeres que quieren enrolarse en embarcaciones menores con sus esposos y en especial para dedicarse al marisqueo.

Las actividades pesqueras siempre fueron una salida profesional para aquellos que no encontraban trabajo en tierra. Ahora, incluso los más jóvenes nada más acabar sus estudios, «xa veñen a preguntar polos cursiños para poder sacar as titulacións correspondentes e ir ao mar», comentó Maneiro.

Otro colectivo que está apareciendo con bastante frecuencia por las oficinas de las entidades marineras es el de aquellas personas que en su momento abandonaron el mar para dedicarse a otra cosa y que ahora están en el paro. Muchos de estos peticionarios son trabajadores de la construcción que se quedaron sin empleo y también hay un número importante de emigrantes retornados que dejaron caducar sus licencias y que deberán sacarlas de nuevo para poder regresar a la actividad marinera.

Pero no todo son facilidades. Algunos patrones mayores indicaron que la demanda es muy importante pero sin embargo, los cursos se los están concediendo a cuentagotas. «Hai numerosas peticións e non damos atendido todas, por iso, á xente xa lle dicimos que se apunten noutras confrarías para que poidan facelo naquela que o convoque primeiro», apuntó el secretario de un pósito barbanzano. Algún interesado está en la lista de hasta cuatro pósitos.

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