Los cerqueros de Barbanza apoyan la bajada de topes para salvar la campaña de la anchoa


La costera de la anchoa en el golfo de Vizcaya no ha comenzado con buen pie. Los cerqueros iniciaron esta semana la actividad al aparecer varios bancos de bocarte. Sin embargo, la caída de los precios marcó la actividad extractiva y el miércoles, los barcos acordaron amarrar para no malvender las capturas. Ayer, los armadores vascos y gallegos celebraron una asamblea en la que decidieron bajar los topes y los días de actividad. La decisión fue apoyada por los barcos con base en Ribeira y Portosín.

El patrón mayor de Portosín, Eduardo Carreño, indicó que la abundancia de especies pequeñas provocó que la cotización fuese inferior a la esperada. Así, «o quilo chegou a pagarse a un euro, unha cantidade moi por debaixo do seu valor real», dijo.

La propuesta que salió de la asamblea de ayer fue que se bajasen los topes y se estableciesen cien kilos diarios por tripulante. También acordaron no salir a pescar anchoa los jueves con la finalidad de preservar la especie y con la intención de prolongar la campaña hasta junio.

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