Un acto en favor de la mujer poco afortunado


En la jornada de ayer, 8 de marzo, se sucedieron actos en todos los rincones del país para celebrar el Día de la Mujer Trabajadora. Pero pocos habrán estado a la altura del que acogió la plaza del Obradoiro. En lo que quería ser una llamada de atención sobre los roles que se atribuyen a cada sexo, el payaso Willi Monroe usó unos globos de colores para disfrazar a la conselleira Mato de hombre y al conselleiro Guerra de mujer. El resultado es una estampa simpática si estuviésemos en carnaval, pero ridícula si se trata de denunciar un tema tan serio como la discriminación de la mujer. Seguro que la intención era buena, pero con ese atuendo no se defienden los derechos de nadie. Nuestros gobernantes no pueden seguir contribuyendo a lo que los ciudadanos perciben a diario: que la política se parece cada vez más a un circo.

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Un acto en favor de la mujer poco afortunado