Pósitos de la comarca apuestan por la reservas marinas para salir a flote

Las nuevas peticiones se realizan con la intención de mejorar y aumentar la actividad extractiva


El mar se muere. O eso al menos es lo que piensan numerosos marineros barbanzanos tras comprobar como año tras año las capturas siguen cayendo y no se atisban signos de recuperación. Muchos profesionales son conscientes de esta situación y piden la adopción de medidas para evitar la desaparición de una de las actividades económicas más importantes de Barbanza, como es la pesca. Las cofradías de Muros y Aguiño ya se pusieron manos a la obra. Iniciaron los trámites oportunos para conseguir sendas reservas marinas en sus costas, similares a la que está en marcha en Lira, la primera de Galicia.

Los marineros de Portocubelo fueron los primeros en darse cuenta que el actual sistema extractivo tenía fecha de caducidad. El patrón mayor, Juan Manuel Gómez Leis, indicó que desde hace años le estaban dando vueltas a la continua caída de las capturas.

Esta situación provocó que la gente empezara a preocuparse y a pensar de que las especies se podían agotar y así comenzó la idea de poner en marcha una reserva marina.

La situación en el mar tampoco era la más idónea, pues además de la sobreexplotación de los caladeros, también había un importante número de furtivos que campaban a sus anchas.

«Había que regular esta situación, pois non podiamos permitir que os que non eran profesionais nos quitaran o pan da boca», dijo Gómez Leis.

La reserva de Lira lleva dos años funcionando y los resultados no son los esperados por parte de la cofradía.

Furtivismo

Desde la entidad marinera indicaron que lo que se consiguió con la puesta en marcha de la iniciativa fue regular las capturas y reducir de forma considerable el furtivismo porque hay una controles de manera permanente en toda la zona.

Además de disponer de vigilancia las 24 horas del día, las reservas marinas cuentan con planes de repoblación y otras actuaciones puestas en marcha con la finalidad de favorecer el trabajo de los marineros.

El siguiente colectivo que dio el paso para contar con una zona delimitada es el de Aguiño. El patrón mayor, Juan Manuel Oujo, lo tiene claro: «É a única forma que temos para que o mar se recupere».

Desde el pósito aguiñense apuntan que hay especies que prácticamente han desaparecido, como la nécora o la lubina. Otro de los motivos que les impulsaron a solicitar la puesta en marcha de la reserva es el control del furtivismo, pues «cada vez hai máis. Con estas áreas delimitadas hai máis vixilancia e pódese controlar mellor».

Para los marineros de la parroquia ribeirense, «hai que poñer orde no mar e esta é unha boa medida que ademais permitirá contar cunhas zonas intocables solo para criar. Tamén se regula a extracción de especies e póñense topes para evitar a sobreexplotación».

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