Las islas para contenedores de Boiro desatan una ola de quejas


Difícilmente podrían sospechar los responsables del gobierno boirense cuando aprobaron la construcción de unas islas para colocar en su interior los contenedores de la basura que la actuación iba a levantar tanto revuelo. La instalación de estos habitáculos y, sobre todo, el lugar elegido para su ubicación -la mayor parte están en la mediana de la avenida de la Constitución- han provocado una oleada de quejas vecinales que vuelve a demostrar que, en Boiro, ninguna iniciativa municipal está exenta de polémica.

Si bien es cierto que, en líneas generales, a todo hijo de vecino le parece que los materiales elegidos para estas islas, de piedra y acero, son idóneos para mejorar la imagen de las calles ocultando tras ellos los antiestéticos contenedores, no lo es menos que son muchos los que opinan que estas construcciones dificultan el acceso a los recipientes de la basura. En la calle se escuchan argumentos como que es difícil saber por qué lado se abren los depósitos o que es imposible su uso por parte de personas con discapacidad. Pero lo que más preocupa, y con diferencia, a los vecinos es la seguridad vial.

Son muchas las voces que critican que se eligiera la mediana de la avenida de la Constitución para colocar la mayor parte de los contenedores teniendo en cuenta el tráfico que se registra a diario en esa calle y que apenas queda espacio entre las islas y la carretera para que los usuarios puedan tirar la basura sin riesgo de ser atropellados. Eso por no hablar de los vehículos que aparcan junto a estas construcciones y que incluso impiden el acceso a los recipientes.

De todo esto son conocedores en el Ayuntamiento, desde donde defienden la actuación e insisten en que se ha tenido muy en cuenta la seguridad de los peatones. Así, el primer teniente de alcalde, Juan Jesús Ares, indicaba que se delimitará una zona de un metro y medio junto a los contenedores para que los coches no aparquen, garantizando de este modo un fácil acceso a los recipientes de la basura. Además, habló de que, una vez rematen los trabajos, los depósitos estarán señalizados y de que se ha procurado situar las islas cerca de los pasos de peatones para facilitar su uso por parte de los ciudadanos.

Solución

Aunque las quejas han ido en aumento, los primeros en poner el grito en el cielo a causa de esta actuación fueron los vecinos del edificio Liomil, que organizaron una protesta en toda regla porque una de las islas ocupaba toda la fachada del inmueble. Finalmente, los residentes llegaron a un acuerdo con el Concello para que esos contenedores, que iban a instalarse en la calle Francisco del Río, se coloquen en la avenida de la Constitución.

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