Barbanza aún espera su resurgir tras el drama del «Prestige»

Parte de las obras de aquel famoso paquete ni siquiera han empezado


El 24 de febrero del 2003 estaba llamada a ser una fecha clave para Barbanza y para otras comarcas gallegas cuyas economías habían resultado seriamente afectadas por la tragedia del Prestige . Tres meses después de que el chapapote tiñera de oscuro el litoral, el Consejo de Ministros daba luz verde al Plan Galicia, un paquete de medidas diseñado precisamente para mitigar las consecuencias negativas de la marea negra. Como si de Reyes Magos se tratara, los políticos llegaron cargados de sacos de regalos en forma de promesas, pero algunos de ellos ni siquiera han llegado a desenvolverse seis años después.

En lo que a Barbanza se refiere, el Plan Galicia preveía la inversión de unos cuatrocientos millones de euros en la ejecución de obras en torno a tres ejes principales: la dotación de suelo industrial, la mejora de las comunicaciones viarias y la ampliación de las infraestructuras portuarias. Realmente son los pilares sobre los que debe sostenerse el desarrollo económico de una comarca y así fue visto en su día, pero desde algunos ámbitos se echaba en falta contenido para un plan que se estaba vendiendo a bombo y platillo. Y el tiempo dio la razón a este sector crítico, puesto que casi ninguna de las actuaciones se ejecutó en tiempo y forma. Es más, algunas ya están prácticamente descartadas.

Es el caso de la ampliación del muelle exterior de Ribeira, un ambicioso proyecto que incluía la construcción de una nueva lonja. Es cierto que el tema llegó a ponerse sobre la mesa, pero la advertencia de los mariscadores sobre los perjuicios que la obra ocasionaría en los bancos hizo que la idea fuera a parar al cajón del olvido. Lo de la nueva rula parece que en breve empezará a tomar forma, pero pasarán meses antes de que llegue a estar operativa.

En lo que a infraestructuras portuarias se refiere, el Plan Galicia sí propició la mejora de los puertos de Aguiño, Rianxo y Muros, aunque está localidad sigue pendiente de las obras del puerto deportivo. En marcha, tras superar varios obstáculos, están los trabajos en la dársena de Cabo de Cruz. Tanto este proyecto como los anteriores, tenían que haber culminado en el 2006.

Infraestructuras viarias

Corrieron una suerte dispar las obras incluidas en el paquete de comunicaciones viarias. Se completaron, aunque más tarde de lo anunciado, la autovía de Barbanza, la mejora de la carretera comarcal Noia-Muros y la reforma del vial que una esta última localidad con Santa Comba. En ejecución está la variante de Outes y a la espera de proyecto definitivo se encuentra todavía la circunvalación de la villa noiesa.

Peor parada salió la comarca en lo que a habilitación de suelo industrial se refiere, puesto que ninguno de los cuatro polígonos industriales incluidos en el Plan Galicia está funcionando a día de hoy. El que más cerca está de alcanzar este punto es el muradano, donde están licitándose las parcelas. El de Rianxo está en construcción y el de Porto do Son, a la espera de que se adjudique su urbanización. Mientras, el de Carnota ha sido prácticamente descartado y eso que este municipio está considerado como la zona cero de la catástrofe del Prestige .

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