Los concellos se ven impotentes para frenar los actos de vandalismo

Unos desconocidos quemaron la pasarela del arenal de A Katía y en O Son arrancaron parte de una escultura


Contenedores quemados, maceteros tirados, farolas rotas y señales de tráfico vencidas son actos vandálicos que se repiten cada semana en la mayor parte de los municipios de la comarca. Sin embargo, a estos destrozos habituales van sumándose otros y la espiral crece, hasta el punto de que los ayuntamientos se ven impotentes para frenar unas prácticas destructivas que van en aumento y que cada vez cuestan más dinero al erario público.

La situación ha llegado a tal extremo que los ayuntamientos ya tienen de mano a profesionales que se encargan de reparar algunos de los objetos que han sufrido la acción de los vándalos para, de esta forma, ahorrar dinero evitando la compra de piezas nuevas.

Esto sucede en Ribeira donde, este año, como en los precedentes, muchas de las duchas con las que la playa de Coroso comenzó el verano no son las mismas que lo despedirán. Hasta el momento ya se han cambiado ocho, algunas de ellas dobladas e imposibles de reparar. En Boiro, hay señales de tráfico que deben llevarse a arreglar hasta tres veces en un mes.

Pieza recuperada

Ningún objeto que esté al alcance de la mano se salva de acabar destrozado o mutilado. Esto sucedió hace unos días en Porto do Son, donde unos desconocidos se llevaron la parte de arriba de la escultura que hay en el paseo marítimo dedicada a la mujer trabajadora. La pieza fue encontrada el jueves en la calle por un viandante que la entregó en el kiosco del paseo. Ahora está en manos de la Policía Local.

El fuego es otro elemento que se ha puesto de moda entre los aficionados a la destrucción de los bienes públicos. Quemar cosas en la playa de A Katía, en Castiñeiras, parece haberse convertido en una tradición veraniega. El año pasado fue la caseta de los socorristas y, hace siete días, las llamas acabaron con la pasarela de madera que conduce al arenal y con unas duchas.

Tampoco se libran los aspersores de riego, varios de ellos aparecieron rotos en Boiro y Ribeira. En este último municipio, además, se alteró el sistema de funcionamiento.

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