La gabarra varada en Corrubedo hace tres meses comienza a provocar daños en la costa


«De momento, non está a causar moito dano, pero como non se saque rápido do lugar, pode resultar perigosa». Así se expresaba el patrón mayor de Aguiño, José Manuel Oujo, sobre la gabarra que encalló hace tres meses en Corrubedo y que todavía continúa en el mismo sitio. El artefacto, con los vaivenes de las mareas y el viento, ya provocó la rotura de varias áreas rocosas donde se cría percebe.

Los marineros observan con bastante resignación a la embarcación, que está incrustada en el entorno conocido como As Cobas, en la parroquia ribeirense de Corrubedo, cada vez que pasean por la zona.

La gabarra Yamburg encalló el 19 de enero en la playa de Balieiros, a donde fue arrastrada por el temporal. Tras las primeras comprobaciones, se observó que el artefacto no causaba demasiado daño a la flora y la fauna. Sin embargo, el pósito de Aguiño reclama desde hace tiempo su retirada para evitar males mayores.

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Con el paso del tiempo, tanto vecinos como percebeiros denuncian la desidia de las autoridades, pues no entienden que después de tres meses, la plataforma aún continúe en el mismo lugar. En las últimas semanas se convirtió en un centro de curiosidad, pues por el lugar se acercan numerosas personas para ver el aparato.

El estado de la embarcación comienza a preocupar al sector pesquero. José Manuel Oujo comentó que después de tanto tiempo la corrosión ya es más que evidente y el óxido es apreciable en diversas partes: «Como pase máis tempo, o óxido pode estenderse pola zona e entonces si que podemos ter problemas, pois é moi negativo para a flota e a fauna do lugar». El dirigente recordó que el lugar donde está varada es bastante rica en percebe, por lo que temen que afecte a este marisco si no se desmonta lo antes posible.

Propietario

Pero las quejas de los marineros han pasado desapercibidas para la Administración por el momento. A pesar de que hubo varias empresas interesadas en hacerse cargo de la plataforma, por el momento no se le puede tocar.

El capitán marítimo de Vilagarcía, Martín Rosales, fue claro al respecto: el aparato tiene dueño. Eso sí, van a urgir de nuevo a sus propietarios que la retiren cuanto antes, «si no atienden el requerimiento, entenderemos que la abandonaron, pero hay que respetar las normas internacionales y, de momento, hay que seguir el procedimiento», subrayó.

Las autoridades volverán a insistir en que la gabarra se retire lo antes posible de la zona y le remitirán un nuevo plazo para que acaten la decisión. En caso contrario, «será el propio Estado el que lo lleve acabo, pero tendremos que darle un tiempo prudencial antes de adoptar la decisión».

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