Alcaldes del PP se sumaron al acto de inauguración de la autovía

El BNG comarcal justificó su ausencia por el trabajo que tiene pendiente Sacyr en varios municipios


Ni una organización de lujo, en la que no faltó una carpa con calefacción incluida o unos vanguardistas pinchos, ni la multitudinaria asistencia de vecinos y fuerzas vivas barbanzanas -habría unas trescientas personas- lograron ayer desviar la atención de un asunto: el boicot del BNG y de los alcaldes de Ribeira, A Pobra y Boiro a los actos para inaugurar la autovía de Barbanza. Sobre todo, llamó la atención el hecho de que, pese a que Xosé Deira, Isaac Maceiras y José Luis Torres Colomer se ausentaron, acudieron dos regidores del PP. Tanto el sonense Manuel Tomé como el lousamiano Santiago Freire hicieron piña con los asistentes y aplaudieron los discursos de Caride y Pérez Touriño.

A media mañana, tras un recorrido en autobús por los veinte primeros kilómetros de la autovía -desde Padrón al viaducto de la ría-, los políticos desembarcaron en el lugar donde antes estaban las fatídicas curvas de Vilas; un punto emblemático por la enorme concentración de accidentes. Allí se encontraron con numerosos vecinos, entre los que no faltaron empresarios como Jesús Alonso o los presidentes de varias patronales de la comarca. Por descontado, estuvo la familia socialista al completo: desde miembros de las agrupaciones y concejales de toda la comarca a diputados, pasando por alcaldes -estuvieron los de Noia, Rianxo, Dodro y Padrón- y altos cargos de la Xunta, con la conselleira María José Caride y el presidente Pérez Touriño a la cabeza.

Sin alusión directa

En los discursos, ni Piñeiro ni los responsables del bipartito se resistieron al tópico. Tras un vídeo alusivo a la nueva carretera, donde se anunciaba que «chegou o gran día da AG-11», todos hicieron referencia a que la autovía supondrá «un antes e un despois en Barbanza». Y, quizás para no restarle solemnidad a un acto lleno de aplausos en el que luego se inauguraría un monolito con una placa inaugural, se evitó hacer alusiones directas desde los micrófonos a la ausencia de los tres alcaldes.

Sin embargo, quien quiso pudo entender lo que dijo Pedro Piñeiro. Contó que, en 1994, aunque «no municipio rianxeiro quedaban zonas moi afectadas, con algunhas deficiencias aínda hoxe sen arranxar» él entendió que por «deber institucional» no debía de faltar a la inauguración de la vía rápida «pese a que naquel momento gobernaba o PP».

En clave cómica

Hasta ahí llegó la alusión a los ausentes. Aunque, en clave humorística, no faltó quien minutos más tarde le espetase al teniente de alcalde de Boiro: «Toma, lévalle un trozo da cinta inaugural para que a vexa», quizás en alusión a la ausencia de su socio en el poder local.

Eso sí, con la inauguración ya finiquitada, la polémica siguió dando que hablar. El BNG explicó su postura. Indicó que el partido está a favor de que se abra la carretera, pero en contra de que se «fagan fotos» cuando queda mucho trabajo por llevar a cabo. Entre las deficiencias destacaron la estrechez del puente de Ventín, las inundaciones de fincas o los continuos derrumbes de tierra. De ahí que decidiesen dar la espalda a la inauguración de la carretera.

Por su parte, el boirense Manuel Velo también habló del asunto. No le ve sentido a la postura del gobierno local. Lo acusó de «cinismo» y recordó que cuando él presentó una moción para llevar a Sacyr a los tribunales, esta no se quiso sacar adelante. «Xestos non son xestión», les indicó. Y, antes de finalizar el día, el socialista Lage también puso el dedo en la llaga. Dijo que le sorprendía que los alcaldes «protesten agora cando durante doce anos non boicotearon a vía rápida».

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