«O labor das persoas que se deixan a pel na procura do ben xeral non está recoñecido»

La vida del boirense siempre ha estado ligada al movimiento asociacionista y sigue defendiendo su importancia


Son pocos los boirenses, si es que hay alguno, que no conocen a Gerardo Triñanes. Este vecino de Cabo de Cruz estuvo siempre ligado al intenso movimientos asociacionista que existe en el municipio aunque, desde hace unos años, está apartado de la vida pública y su día a día se distribuye entre su trabajo, como constructor naval en madera, y su gran pasión, disfrutar del entorno privilegiado que le rodea. Asegura que, desde muy pequeño, toda la zona de Carragueiros y, en concreto, A Piquita, son sus rincones preferidos.

Cuando era crío, Triñanes disfrutaba con sus amigos recorriendo los montes de O Chazo y A Gurita, escenarios de sus juegos de indios y vaqueros. En aquella época, ni él ni sus compañeros de correrías le daban importancia a la riqueza paisajística del lugar. Ahora es el encanto natural que esconde esta zona de la franja costera de Boiro la que permite al carpintero de ribera refugiarse de la rutina diaria para leer o, simplemente, para contemplar la ría.

Gerardo Triñanes reconoce que, casi a diario, recorre la zona de Carragueiros paseando en compañía de su mujer, un hábito que se ha convertido en cita ineludible, pues le permite romper con su rutina diaria.

Durante todos los años que lleva recorriendo cada palmo de este tramo costero, el boirense ha sido testigo de los grandes cambios que ha experimentado: «Desapareceron as dunas de Carragueiros e as pedras que conformaban un dos lugares máis fermosos da zona, que foron retiradas para construír o porto de Cabo de Cruz. Prometeuse que aquí se faría un miradoiro, pero aínda estamos esperando».

El boirense reconoce que parte de la culpa de la poca atención que se le presta al medio ambiente es de la administraciones, pero sostiene que la ciudadanía tiene mucho que ver con el deterioro de la naturaleza: «Moléstame o comportamento de moitos veciños que seguen a verquer lixo en lugares inadecuados. É habitual ver neveiras ou outros electrodomésticos no medio da charca de Abanqueiro, e iso é moi triste».

Carácter participativo

En su Cabo de Cruz natal, Gerardo Triñanes siempre estuvo vinculado a varias asociaciones. Pasó por diversos cargos de la directiva del club de fútbol local, que no duda en calificar como «o equipo dos meus amores», al tiempo que ocupó casi todos los puestos posibles al frente del colectivo de padres de alumnos. Pero, cuando realmente traspasó la barrera del anonimato fue cuando se puso al frente de la entidad vecinal A Unión, desde la que defendió con uñas y dientes los intereses de la parroquia de O Castro.

Su periplo por el movimiento asociacionista no acaba aquí. Después vendrían el colectivo A Gamela, la Asociación Boirense de Empresarios y la patronal barbanzana.

Ahora está apartado de la vida pública a nivel local, puesto que considera que «as etapas están para cumprirse, non para eternizarse nelas». Las suyas se caracterizaron por ser reivindicativas y reconoce que, en este aspecto, las cosas ya no son como antes: «O asociacionismo está en período de retroceso porque todo o mundo defende intereses persoais. Ademais, creo que o labor das persoas que se deixan a pel polo interese xeral non está recoñecido».

Crítica a nivel urbanístico

Si por algo se caracterizó siempre Gerardo Triñanes fue por alzar su voz crítica contra todo aquello que le parecía mal. Ahora, al echar la vista atrás, no puede resistirse a reprobar lo que se ha hecho en el municipio de Boiro a nivel urbanístico: «Existe unha falla de planificación total e, de seguir as cousas así, Cabo de Cruz será en pouco tempo un pobo pantasma de persianas baixadas».

Tal y como hacía desde la dirección del colectivo A Unión y de la patronal boirense, el carpintero de ribera sigue echando en cara al gobierno municipal la falta de planificación a nivel urbanístico: «O desenvolvementos dos pobos non é unha prioridade e xa nos está a pasar factura en pobos como Escarabote ou Cabo de Cruz, que son exemplos claros do que non se debe consentir».

Gerardo Triñanes Fernández considera que el actual equipo de gobierno tuvo una oportunidad única para cambiar la situación, que desaprovechó: «Púidose modificar o plan xeral do 2002, consensuándoo con colectivos e veciños afectados, pero non se fixo e agora xa non hai volta atrás».

Pese a no formar parte ya de la primera línea de batalla, este boirense es incapaz de mantenerse al margen y mucho menos de morderse la lengua en lo que a cuestiones municipales se refiere, independientemente del color que tenga el gobierno de turno: «Eu son crítico comigo mesmo, máis incluso que co resto da xente. Sempre busco o interese xeral, ou creo que o fago, e nese sentido estou por riba dos partidismos».

Su intensa experiencia en el ámbito del asociacionismo le ha valido a Gerardo Triñanes para afirmar que «son os partidismos os que queiman as entidades, xa que todas as ideas, partan de onde partan, son boas».

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