Sin rumbo

| ANA GERPE |

BARBANZA

LOS CIUDADANOS, que cuando ejercen el derecho al voto delegan generosamente parte de sus derechos ciudadanos en un grupo de personas para que les representen y velen por sus intereses a nivel económico y social, entre otros, deberían tener la oportunidad de destituirlas del puesto si consideran que no están respetando los principios bajo los cuales consiguieron su voto o si su actitud constituye un obstáculo. Sin embargo, no se habilita ninguna fórmula para que se respete a los ciudadanos, a los que sólo queda el recurso de volver a votar cuatro años después. Hay políticos que, sinceramente, parecen navegar sin rumbo y, desde luego, merecerían un correctivo ciudadano. No se puede, como ocurre en Boiro, pasarse tres años diciendo que el convenio de Eroski hay que firmarlo porque viene de la época anterior, decir públicamente que se apoya el plan de A Pedreira porque hay que proteger el pazo de Goiáns y, cuando llega el momento de levantar la mano en sentido favorable, decir que Eroski sale ganando demasiado, que con la mitad llega y otras cosas por el estilo. Es mejor no emitir veredictos hasta que se está seguro de algo y, desde luego, o se avanza o es mejor estar sentado.