Honrarás a tu padre y a tu madre

El autor relata el asesinato de su progenitor en la Guerra Civil y las vicisitudes de una familia con nueve hijos para salir adelante Si bien de manera esporádica, llevo más de veinte años prestando colaboraciones en las páginas de este periódico; y en todo este tiempo, salvo pequeñas alusiones venidas al caso, nunca he querido abordar el tema de la Guerra Civil, porque la verdad es que no me gusta abrir viejas heridas, aunque sé que todavía vagan por ahí sombras de odio e intolerancia: y no precisamente de quienes hemos llevado la peor parte. Sin embargo, hoy me impulsa a ello la lectura de un libro que trata de los crímenes perpetrados por la ferocidad fascista en nuestra comarca, una de cuyas víctimas fue Manuel García Hermo, mi padre, vilmente asesinado en la noche del 30 de agosto de 1936 en el lugar de Comparada de la parroquia de Santa Eulalia de Vilacova, municipio de Lousame, cuando contaba 37 años de edad, dejando viuda y nueve hijos, el mayor de los cuales ¡sólo tenía 13 años!.


RIBEIRA

Mi progenitor, hombre católico y de izquierdas, había nacido en Pobra do Caramiñal en el barrio de Rua Nova y era sastre de profesión; habiendo contraído matrimonio con Carmen Neira Amado, nuestra madre, un año menor que él y venida al mundo también en la misma villa, en la hoy denominada Rúa de Castelao.El joven matrimonio se vino a vivir a Ribeira en la primavera de 1924 cuando su primer retoño tenía cinco meses. Los restantes hijos ya vimos aquí la primera luz.Artista en su oficio, hombre culto y delicado y moviéndose siempre en una esfera social cada vez más amplia, no tardó mi padre en granjearse muchas amistades y en hacerse con una numerosa clientela que nos permitía vivir bien.Hombre inteligenteEl hombre que me dio el ser ni siquiera era muy significado dentro de su ideología. Quizá su único delito consistiese en amar la libertad y en ser un hombre inteligente (Millán Astray: «Abajo la inteligencia y viva la muerte»).Cuatro desalmados franquistas se habían confabulado para quitarle la vida aquel domingo que nos iba a marcar para siempre: Un guardia civil del puesto de Ribeira que se decía su amigo, lo entretuvo toda la tarde en el desaparecido Café Núñez, mientras que un pistolero de la Falange, venido expresamente de Vigo, y dos tristementes conocidos criminales de Pobra do Caramiñal lo esperaban cerca del viejo cine Colón -a escasos 150 metros de nuestra casa- para acabar con su existencia.Testigos presenciales vieron «como unos hombres le salieron al paso para hablar con él y como Manolo García fue metido por la fuerza en un coche que estaba preparado para salir rápidamente». Aquella noche, los vecinos de la aldea de Comparada escucharon los gritos de un hombre que pedía piedad, oyeron disparos a continuación y los últimos quejidos del agonizante.Martirio e indefensiónEl cadáver de mi padre apareció con varios impactos de bala en el cuerpo y en las piernas y con los calcetines ensangrentados en una mano (testimonios recogidos por Domingo Pérez Sánchez, de muy conocida familia ribeirense y vecino del barrio donde vivíamos): Dejo a la sagacidad del lector el martirio y la indefensión a que fue sometido el desgraciado por aquella cobarde canalla de señoritos armados.

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