El regreso del apellido Charlín a una investigación sobre tráfico de cocaína

Javier Romero Doniz
Javier Romero VIGO / LA VOZ

VILANOVA DE AROUSA

POLICÍA NACIONAL

El seguimiento de un sobrino del patriarca fallecido ha permitido incautar 230 kilos y hacer detenciones en tres organizaciones

20 oct 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

La mecha policial de la operación Papito prendió en el corazón de O Salnés el pasado agosto, gracias a la información que relacionaba a una conocida organización de narcotraficantes asentada en Málaga con integrantes del clan arousano de los Charlines. Dos meses después, la investigación ha finalizado con un balance que va mucho más allá del pesaje de la cocaína decomisada: 230 kilos, valorados en 7,5 millones de euros; 234.000 euros en efectivo; dos kilos de hachís; y cinco vehículos, dos de ellos con zulos. La droga se requisó a tres grupos independientes, pero relacionados por las transacciones de mercancía que los enriquecían: el principal, español y afincado en Málaga, y dos más, vinculados a Colombia y asentados en Madrid y en Marbella, encargados de entregar el polvo blanco más rentable de la historia.

El procedimiento instruido en el Juzgado número 5 de Torremolinos incluye también el nombre de un arousano, con antecedentes de varias detenciones por tráfico de drogas, y de apellido sobradamente conocido en el submundo narco: Charlín. Esto supone, tras varios años, el regreso de algún integrante del clan a una investigación de altos vuelos. La documentación judicial evidencia igualmente el presunto papel opaco de este Charlín en la trama: se le atribuye la relevante posición de tender puentes gracias a sus contactos para que la mercancía fluyera entre proveedores y destinatarios.

Los pasos de este arousano por el sur de España, con viajes de ida y vuelta a O Salnés, originaron esta investigación del grupo II de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) de la Policía Nacional de Pontevedra en colaboración con la Udyco de la Costa del Sol. «Se descubrieron conexiones entre miembros de la red investigada y el conocido clan gallego de los Charlines», expone el procedimiento judicial. La mujer de este gallego (ella es de origen sudamericano) figura entre los nueve detenidos por organización criminal y tráfico de drogas, de los que ocho ya ingresaron en prisión.

Curiosamente, mientras que él no ha sido detenido por falta de pruebas contundentes, pero sí figura en el procedimiento judicial, ella cayó con las manos en la masa: iba al volante de un vehículo con 30 kilos de coca ocultos en un zulo. La investigación la relaciona también con el clan más conocido de Vilanova de Arousa, y le atribuye el rol, en esta investigación, de recoger los portes de cocaína entregados por los proveedores en Madrid y Marbella. En esta localidad se decomisaron otros 80 kilos de droga. Se escondían en la parte trasera de una furgoneta estacionada en un taller de chapa y pintura regentado por un ciudadano con nacionalidad rumana. También se halló un arma corta de fuego preparada para utilizarse.

Los otros dos alijos se hallaron en Madrid (50 kilos) y en Málaga (30). Ambos portes se ocultaban en zulos a los que los investigadores supieron llegar con precisión. Especialmente relevante fue el decomiso realizado en la capital, custodiado por ciudadanos de origen colombiano a los que se atribuye una gran capacidad para recibir droga desde su país y distribuirla luego entre organizaciones españolas.

Posición familiar

El Charlín investigado por su presunta relación con esta trama era sobrino del patriarca del clan, Manuel Charlín Gama, O Vello, que falleció el pasado 31 de diciembre en su casa de As Sinas, Vilanova de Arousa. El padre del ahora investigado también tuvo problemas con la justicia por sus negocios con el citado patriarca, que era su hermano; primero con el contrabando de tabaco, y después, con el tráfico de drogas. Pero esta rama familiar del clan Charlín se distanció hace años de la compuesta por O Vello y sus hijos, que no dudaron en seguir importando hachís y cocaína a partes iguales, mientras blanqueaban las ganancias para legalizar un patrimonio millonario que, aún hoy, está pendiente de juzgarse en la Audiencia Nacional con varios de los principales procesados ya fallecidos.

El Charlín investigado por su presunta relación con la trama desmantelada en Andalucía integra la segunda capa del clan arousano, aunque policialmente se le ubica haciendo gala de su primer apellido para seguir prosperando en el negocio de la droga dentro y fuera de Galicia.