vilagarcía / la voz

Las pancartas que se desplegaron en A Illa dejan bien clara cuál es la postura de la flota arousana de bajura con respecto al reglamento de control que promueve la Unión Europea e implantará sistemas de videovigilancia, geolocalización y remisión de datos sobre capturas en las embarcaciones con esloras de cuatro a doce metros. Precisamente, la envergadura en la que se mueve la inmensa mayoría de los 936 barcos y lanchas que figuran en el registro pesquero de la orilla sur de la ría.

Las protestas, convocadas en los puertos gallegos a partir de las doce del mediodía, se concentraron, por lo que respecta a Arousa, en las plazas de A Illa, Cambados, O Grove y Carril. La Cofradía de Vilanova había decidido abstenerse de organizar el acto de reivindicación en sí, aunque secunda sus argumentos. Algunos de los barcos adscritos al pósito navegaron hasta A Illa para unirse a sus compañeros.

Tanto en Tragove como en O Corgo las sirenas sonaron en el mar, pero también sobre los muelles, porque, aunque para ellas era día de faena, mariscadoras, personal de la lonja y de las cofradías se sumaron a esta particular rebelión del mundo del mar contra las directrices de control de la UE, que consideran una criminalización en toda regla, y sin ningún sentido, de su actividad. Un montaje de cámaras simuladas sobre una embarcación lució en Carril, adonde acudió el patrón mayor de Vilaxoán, como símbolo de esta actitud que el sector ve desmesurada y grotesca, una acción que se repitió en otro barco de O Grove. En Cambados ardieron las bengalas.

El elevado seguimiento que las protestas concitaron en la orilla sur del mar de Arousa no constituye ninguna sorpresa, a la vista de la importancia que reviste una flota que supone prácticamente la mitad de la de la provincia y una quinta parte de la gallega.

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«Somos pescadores, non delincuentes»