«As oficinas das confrarías téñense convertido en sucursal das Administracións»

Rosa Estévez
rosa estévez VILAGARCÍA / LA VOZ

VILANOVA DE AROUSA

Martina Miser

Los pósitos hacen de todo: altas y bajas de mariscadoras, enroles o renovación de los botiquines: «Dinlle á xente que o faga por Internet, pero moita non sabe»

11 feb 2021 . Actualizado a las 12:41 h.

El cerrojazo de la Administración a raíz de la entrada en escena del covid-19 está teniendo consecuencias directas en las oficinas de las cofradías arousanas. «Chégannos os papeis ao tellado», resume la situación Juan Rial Millán, el patrón mayor de A Illa. Y quienes trabajan en las oficias del pósito, están sepultados por trámites que no deberían tener que hacer. Pero no les queda otra. «Como non lle imos facer ese traballo aos socios?», explica el patrón mayor.

En estos momentos, en la cofradía de A Illa se realiza papeleo de todo tipo. Enroles y desenroles, partes de accidente, altas y bajas... Hasta se realiza la revisión de los botiquines que deben llevarse en las embarcaciones para casos de emergencia. El trabajo en el pósito consiste en reunir papeles, cumplimentar documentación y remitirla a las administraciones competentes, cuyos funcionarios siguen, en muchos casos, teletrabajando. Y cuando no es así y existe atención presencial, las citas llega a cuentagotas.

«Está ben que se pretenda protexer á saúde dos funcionarios, pero estase facer a costa de que as confrarías asumamos unha serie de tarefas que non nos corresponden», explica el patrón mayor de Cambados, Ruperto Costa. La situación que relata fue especialmente compleja al inicio de la pandemia, pareció relajarse durante el verano, pero ha vuelto a ganar intensidad. «Á xente dinlle que faga os trámites de forma telemática, que manden un correo electrónico... Pero hai moita xente que non sabe facelo, que non sabe por onde empezar, e entón veñen aquí... Non os imos mandar de volta!», explican en la cofradía de O Grove, donde se han acostumbrado a asumir tareas tanto del ISM como de Capitanía Marítima.

En la cofradía de Vilanova, la situación es un calco a la del resto de los pósitos. «Non é que fagamos traballo extra, é que facemos todo o traballo extra. A confraría fai de todo, tense convertido nunha sucursal das outras administracións», dice María José Vales, la patrona mayor. Y eso tiene sus costes para el pósito, cuyas oficinas también están en modo teletrabajo. «Hai tres persoas traballando en oficinas, pero cada semana só unha fai atención presencial. O resto traballa dende a casa», explica la patrona mayor. Y sea desde el despacho, sea desde su domicilio, el personal del pósito realiza un sinfín de trámites. «Non me estrañaría que queiran que isto quede así xa para sempre. Pero entón, que nos dean recursos. Porque se imos ter que asumir traballos doutras administracións, teremos que reclamar medios para facelos».

Y es que en las cofradías, en estos momentos, todo el mundo está haciendo de todo para lograr sacar adelante la ingente carga de trabajo. Aún así, no siempre es suficiente, explica el patrón mayor de A Illa. «Está todo o mundo no mostrador para atender cousas que non son nosas, e desatendendo outras que si que nos corresponden a nós». Es la apremio de la burocracia que, paradójicamente, es terriblemente lenta provoca retrasos que afectan a marineros, mariscadores o bateeiros arousanos. «Todo vai moito máis lento. Para conseguir unha cita presencial, mínimo quince días de espera, e iso os que teñen máis sorte», explica el patrón mayor de Cambados. «Antes, o tema da revisión do botiquín arranxábase practicamente no mesmo día. Agora, mínimo dous meses de espera», aseguran desde A Illa. «Todo vai moi a modo; debe de haber un bo atasco», concluyen desde O Grove.