Malestar entre los vecinos de Pontearnelas por el cierre de la única sucursal bancaria del lugar

Aseguran que la entidad tenía una gran cartera de clientes y creen que el núcleo perderá vitalidad


vilanova / la voz

Hace 45 años, la entonces Caja de Ahorros de Vigo abría en Pontearnelas una sucursal bancaria dentro de su afán por «dotar de servicios financieros a todos los pueblos de la provincia, sea cual fuere su tamaño». Llegaban a esta localidad «con vocación de servicio a la comunidad», de «ser útiles». Tanto tiempo después, la sucursal, ahora de Abanca, ha cerrado sus puertas el pasado viernes. De nada han servido los intentos de los vecinos para evitar que echase el cerrojo. En esa batalla, los residentes en Pontearnelas, y en general todos los usuarios de la oficina, realizaron una recogida de firmas para solicitar el mantenimiento de un servicio que contribuye a «dar vida» a ese enclave. Un servicio que, por lo demás, es utilizado por una gran cantidad de clientes tanto del entorno más inmediato, como de otras zonas no tan próximas, pero que prefieren acercarse a Pontearnelas que a localidades de mayor tamaño, ya que allí los problemas de aparcamiento son prácticamente inexistentes.

«Esa oficina tiña unha chea de xente», explican algunos de los vecinos de esta localidad. «Os políticos enchen a boca falando de revitalizar o rural, pero permítense este tipo de cousas, que son as que están a acabar con nós», añaden.

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