«Si esa ballena jorobada realmente ha estado en la ría no es porque estemos confinados; simplemente, coincidió así»

R.E. VILANOVA / LA VOZ

VILANOVA DE AROUSA

Los técnicos del BDRI vigilan Arousa tras haber sido advertidos de un posible avistamiento de un ejemplar de esa especie en la zona de Vilanova

05 may 2020 . Actualizado a las 16:34 h.

En el Bottlenose Dolphin Research Institute de O Grove recibieron el domingo una llamada. Unos aficionados a mirar el mar habían detectado aquel día un grupo de delfines nadando frente a las costas de Vilanova. Mientras disfrutaban del espectáculo ofrecido por estos animales, descubrieron una aleta de gran tamaño que les pareció de una ballena. «Por la descripción que nos hicieron, podría ser que fuese de una ballena jorobada», explica Bruno Díaz, el director del BDRI. Así que la hipótesis de que un ejemplar de esa especie esté estos días por las aguas de Arousa está sobre la mesa. Aunque de momento no es más que eso, una hipótesis. «Desde entonces no hemos vuelto a tener noticias. Nosotros estamos pendientes, la gente del Cemma también, y por supuesto la gente del mar», explica Díaz, quien indica que no ha habido novedades de ningún tipo, que no se ha encontrado rastro alguno de tan gran visitante.

Y eso, aunque les parezca raro, es una buena noticia. «Que un ejemplar de esas especies entre en la ría a mí me preocupa. Fácilmente quedan atrapados en redes, en cuerdas de bateas... Hay mucho peligro para ellos cerca de la costa. Y cuanto más cerca, peor», explica Bruno Díaz. Así que le encantaría que «lo ocurrido el domingo fuese un avistamiento puntual, de un ejemplar que entró en la ría y se volvió a marchar» tan tranquilo, sin encontrarse con ningún obstáculo que le impidiese la vuelta al mar abierto. El año pasado, los técnicos del BDRI ya habían avistado un ejemplar de ballena jorobada frente a las rías, pero no se había adentrado en esos mares interiores llenos de trampas para ellas. También el año pasado, una ballena rorcual entró en Arousa, nadó hasta A Illa y, tras dejarse ver y fotografiar, se fue por donde había venido. «Estamos en primavera; en esta época del año es normal que las ballenas se acerquen a las costas para alimentarse. No tiene nada que ver con que los humanos estemos confinados o no», dice Díaz. «¡Ellos ni siquiera sabe que para nuestra desgracia estamos confinados!» explica con buen humor. En el mar, señala, el confinamiento no ha existido. El tráfico marítimo continúa, y la pesca de bajura, y el cultivo de las bateas... «El mar no se ha parado como se ha podido parar la tierra», indica. Así que «si esta ballena jorobada realmente ha estado por aquí, no es porque estemos todos confinados; simplemente, coincidió así».

bdri

Bruno Diz, que lleva muchos años estudiando a los mamíferos marinos, sabe que una variable que hay que tener en cuenta en los estudios es el «esfuerzo de observación». «Si midiésemos el tiempo que pasamos ahora mirando por la ventana y lo comparamos con el que pasábamos antes, la diferencia sería abismal». Por eso es normal que se capture la imagen de un delfín remontando el Lérez, como ocurrió nada más iniciarse el confinamiento. «Los delfines remontan los ríos persiguiendo su alimento, no es nada raro. Remontan el Lérez y también remontan el Ulla, hasta en Padrón se han avistado delfines», sentencia. Lo raro, quizás, es que le prestemos atención a lo que ocurre en los cauces fluviales. O que nos deleitemos con el canto de los pájaros. «No es que canten más ahora; es que hay menos ruido ambiental y los escuchamos mejor», concluye Diz.