La almeja japónica gana terreno en la ría a las autóctonas babosa y fina

Su resistencia y rápido crecimiento favorecen su expansión en Arousa y Muros-Noia


ribeira / la voz

Llegó de fuera y, como suele ocurrir con las especies alóctonas, tanto en tierra como en el mar, empezó a colonizar territorio. Se trata de la almeja japónica, cuya imparable expansión en los bancos marisqueros de las rías de Arousa y Muros-Noia corre pareja a la preocupante escasez de variedades autóctonas como la babosa o la fina. La prevalencia de este molusco ha llegado a tal punto que, como reconocen en las cofradías de Cabo de Cruz, A Illa o Rianxo, se ha convertido en el sustento de los mariscadores, que con su captura tienen garantizados unos ingresos que empezaban a flaquear con otros tipos de bivalvo. La bióloga del pósito de Cabo de Cruz reconoce que la almeja japónica desplaza a la babosa y a la fina, al tiempo que precisa: «Sigue considerándose una especie alóctona, pese a que lleva años plenamente asentada». Dicen los productores de Cabo que prolifera en Mañóns y Barraña, hasta el punto de que Mar autorizó el aumento de los topes de siete a nueve kilos.

Ayer, minutos antes del inicio de la subasta, en la lonja crucense solo había una cesta de babosa. Por el contrario, las de japónica ocupaban hileras enteras. Explican los biólogos que el hecho de esta expansión está vinculado a las características del molusco. Por una parte, se reproduce con facilidad y, además, tiene un ciclo de crecimiento más corto que otras variedades. Así, mientras la almeja fina tarda unos dos años en alcanzar una talla adecuada para su comercialización, la japónica lo consigue en poco menos de año y medio.

Supervivencia

Otra ventaja para su supervivencia es que es más resistente a los cambios de temperatura y salinidad. Otoños de abundantes precipitaciones como el que acaba de terminar han puesto en peligro a la babosa, mucho más sensible, pero no a la japónica. La bióloga de Rianxo indica que durante el 2019 hubo un aumento de japónica en sus concesiones y los muestreos constatan un elevado reclutamiento, pero la profesional precisa: «La fina también se mantiene. Para decir que está sustituyendo a otras especies hay que efectuar un análisis prolongado en el tiempo». La técnica rianxeira manifiesta que, desde el 2006, esta variedad ha ido en aumento, mientras que la babosa ha bajado drásticamente: «La que hay procede casi toda de a flote». Se trata de un fenómeno generalizado en ambas márgenes de Arousa, pero también en la de Muros-Noia.

Basta con mirar los datos de capturas para comprobar el incremento de este molusco. En Arousa se pasó de los 1,2 millones de kilos de hace una década a los cerca de dos cogidos en el 2019. Entre los lugares con mayor aumento figuran Cabo, O Grove, Rianxo y Vilanova. Cuando se les pregunta a las mariscadoras boirenses, responden: «Hai moitísima. Están as praias cheas dela». Más representativas todavía son las cifras de Noia. La japónica era una variedad residual en sus concesiones hasta el 2014, con menos de 40.000 kilos extraídos frente a los más de 200.000 de babosa. A partir de ese ejercicio el panorama ha ido cambiando hasta ahora: 372.300 kilos de japónica vendidos entre septiembre y diciembre por 113.800 de babosa.

Un producto que se ha vuelto imprescindible para mantener a flote al sector

La almeja japónica se ha convertido en una especie clave para el sector marisquero de la zona sur de la ría. En estos momentos, aseguraba ayer el patrón mayor de A Illa y presidente de Rañeir@s Ría de Arousa, «é o que está a soster o libre marisqueo. Os topes cóllense ben, e ademais de pezas de bo tamaño», explica. Pero también en las autorizaciones de las cofradías gana peso esta especie, hasta no hace demasiado tiempo mirada de reojo por el propio sector. Para el marisqueo a pie isleño, que padece con especial intensidad las debilidades de las especies locales, la japónica se ha convertido en un salvavidas que les permite mantenerse a flote.

Precisamente por eso, cofradías como la de A Illa realizan siembras de japónica. Utilizan esta especie para intentar recuperar zonas que no son productivas. «Escollemos a xapónica porque aguanta moito máis que as outras especies. A babosa dá moitas complicacións», señala el patrón isleño. En cualquier caso, esa apuesta por la japónica no debe entenderse como una renuncia a las especies propias. De hecho, señala Rial Millán, las ayudas de la Xunta para la regeneración y para mejora de la producción están orientadas a la almeja babosa.

Pero los mariscadores tienen que sobrevivir. A final de mes, a este colectivo también le toca echar cuentas y tiene que haber ganancia. Y para eso, de momento, la mejor apuesta es a la japónica. A ver qué ocurre con el paso del tiempo.

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