Solo uno de cada cuatro usuarios de Cáritas Arousa son inmigrantes

El comedor social sirve catorce mil menús anuales y consume la mitad de sus recursos


vilagarcía / la voz

Vivimos tiempos preñados de tópicos peligrosos, de mentiras disfrazadas tras las cuales se adivinan intenciones que pueden ser cualquier cosa menos inocentes o constructivas. Una de ellas, azuzada desde determinadas cavernas políticas, señala a los inmigrantes como los beneficiarios principales de los mecanismos de ayuda social. El balance que Cáritas Interparroquial de Arousa difundió ayer acerca de las actividades que la oenegé desarrolló el año pasado en el territorio de la comarca contribuyen a desmentir este tipo de planteamientos. De los 1.008 usuarios que recurrieron a los diferentes servicios de la organización, solo 264 fueron extranjeros. Y, de ellos, únicamente 127 procedían de países ajenos a la Unión Europea. En otras palabras, tres de cada cuatro personas que encontraron apoyo en Cáritas son ciudadanos españoles con todas las de la ley. Su lema, Edad, sexo, raza, religión... La desigualdad no tiene un solo rostro está ahí por algo.

El servicio más utilizado fue, con diferencia, el comedor social, que además consumió la mitad de los 456.751 euros de los que Cáritas dispuso a lo largo del 2018 entre donativos, fondos propios y subvenciones de los concellos de Vilagarcía, Cambados, A Illa, Catoira y Vilanova, la Diputación, la Xunta y el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Más de catorce mil menús servidos a 316 personas evidencian un uso recurrente de este valioso departamento, que se completa con el programa del comedor sobre ruedas. Sus 22 beneficiarios no solo solucionan sus problemas de alimentación a través de esta vía; la prestación también proporciona apoyo emocional y acompañamiento. Algo especialmente importante en el caso de los mayores que viven solos. La mayoría de ellos, quince, superan los 66 años. Pero, al igual que sucede con la procedencia de quienes reciben ayuda de Cáritas, tampoco en este caso conviene aferrarse al tópico. La edad de uno de los usuarios del comedor ambulante se encuentra entre los 18 y los 33 años, y siete más se mueven entre los 34 y los 49 años.

El área de atención primaria ofrece, por otra parte, servicios de acogida, inclusión, orientación e información a un millar de participantes, en su mayor parte pertenecientes a la franja de edad que oscila entre los 18 y los 49 años. El proyecto Siembra, que recupera hábitos laborales y difunde valores ambientales a través de la agricultura, tuvo trece usuarios. La casa de acogida de San Cibrán desarrolló más de tres mil intervenciones. Y quince mujeres de etnia gitana avanzaron en el programa Arrumi.

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