Cuando el hospital viene a casa

Tres médicos y tres enfermeras conforman la unidad de hospitalización a domicilio que presta servicio en seis municipios de la orilla sur de la ría de Arousa


vilagarcía / la voz

Los hospitales son lugares extraños. Es un territorio en el que la vulnerabilidad del ser humano queda al descubierto. En el que todo el mundo acaba tomando conciencia de su mortalidad. Así que estar un hospital incomoda. Incomoda al paciente, apartado de todo su mundo y encerrado en un lugar que no controla. E incomoda a las familias, obligadas a esfuerzos extra en el ya siempre complicado mundo de la conciliación. Por desgracia, en muchos casos esas incomodidades son inevitables, y los ingresos una píldora más del tratamiento que hemos de tragar para recuperarnos. Pero en otras ocasiones se pueden buscar alternativas. Es entonces cuando entra en escena la Unidad de hospitalización a domicilio, la HADO. En O Salnés, este servicio funciona desde hace casi once años, aunque inicialmente solo prestaba servicio en Catoira, Vilagarcía y Vilanova. Desde enero del año pasado, la cobertura se ha extendido, también, a Cambados, A Illa y Ribadumia.

La fusión del servicio de cuidados paliativos con el de hospitalización a domicilio ha sido la que ha permitido «mejorar la cobertura, permitiéndonos llegar a más pacientes con más calidad». Quien así habla es María Galloso, la responsable de este servicio, del que forman parte tres facultativos y tres enfermeras. Ella está convencida de las ventajas que su unidad proporciona tanto a los pacientes, que deben ir siempre en primer lugar, como al funcionamiento del sistema sanitario. Vayamos por partes, dando voz a Galloso. Según ella nos relata, el paciente tipo del servicio de hospitalización domiciliaria sería una persona «con una patología aguda que, en vez de ingresar en el hospital, ingresa en su propio domicilio. Nosotros le hacemos el seguimiento que corresponda, igual que si estuviese en el hospital, solo que respetamos su lugar de residencia. Eso supone que corran menos riesgos de infecciones hospitalarias y estén más cómodas, se desorientan menos... La verdad es que tiene muchas ventajas, especialmente para los enfermos crónicos».

Hasta octubre, se habían atendido unos 270 enfermos en sus casas. La estancia media es de doce días, «similar a las del resto del hospital». Estos enfermos reciben una atención «más humana, menos agresiva. Los profesionales que acuden a casa suelen ser siempre los mismos».

Para el sistema

Pero la hospitalización domiciliaria también tiene ventajas para el propio sistema sanitario. Básicamente, porque «contribuye a disminuir ingresos» en las instalaciones, y mejora el número de camas disponibles. Además, «el número de complicaciones es menor, porque al no estar el paciente rodeado de gérmenes hospitalarios, hay menos riesgos de infecciones».

María Galloso explica que su equipo dispone, desde antes del verano, de «una tableta a través de la que podemos acceder a la historia clínica de los pacientes y ampliar su historial sin necesidad de tener que ir y venir al hospital. Eso nos agiliza el trabajo y nos ayuda a tomar decisiones con más rapidez».

«El cuidado de paliativos es muy duro, pero también te aporta muchas cosas»

El servicio que coordina María Galloso también se encarga de los pacientes del área de cuidados paliativos: aquellos en los que la ciencia médica ve agotados sus recursos. «Damos soporte a otros facultativos, y en este caso la hospitalización puede ser bien en el hospital, bien en la casa del enfermo». Reconoce Galloso que este es un trabajo «duro, pero también muy gratificante», para el que hace falta tener una sensibilidad especial y una fortaleza difícil de calificar. Por otra parte, desde el año pasado el servicio dispone de apoyo psico-social de la Asociación Española Contra el Cáncer, en virtud de un convenio firmado con el hospital.

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