Una pulsera de hace dos mil años y una vivienda romana

Vilanova despide la segunda fase de las excavaciones tras haber encontrado mucho material que ahora será analizado


vilanova / la voz

La segunda excavación del yacimiento de Cálago ha llegado a su fin. Los arqueólogos terminaron esta semana su trabajo de campo y ahora se encerrarán a analizar todo el material encontrado, que no ha sido poco. Porque esta segunda fase de los trabajos ha traído importantes novedades, desde una vivienda romana hasta una pulsera de bronce de hace dos mil años, pasando por un cuncheiro, un espacio en el que los ocupantes de este entorno tiraban la basura y en el que se pueden ver perfectamente restos de ostras y otros bivalvos. Pero antes de que se cierren los cinco sectores en los que se ha trabajado, los arqueólogos ofrecen a los vecinos, y a todos los interesados, la oportunidad de conocer un poco más la historia de este espacio. El domingo, a las doce de la mañana, realizarán una visita guiada en la que «contaremos todos os resultados desta escavación porque esta é a historia de Vilanova», explicó Francisco Alonso, subdirector de la excavación.

«Lamentamos que esta segunda fase termine tan pronto porque nos sabe a poco», explicó el alcalde de Vilanova, Gonzalo Durán. Está seguro de que los arqueólogos volverán el año que viene a este espacio, pues su intención es la de seguir investigando quién ocupó estas tierras en tiempos antiguos. Esta segunda fase de excavaciones ha aportado nuevos datos. Curiosamente, en esta ocasión ha sido en la croa, en la parte más alta del terreno, donde se han localizado los mayores hallazgos. Allí se ha desenterrado una vivienda de seis metros de diámetro, un tamaño poco usual para la época. Y en otra de las catas se han encontrado restos de una vivienda castrexa, pegados a los de una vivienda romana, que sufrió un derrumbe. «O máis probable é que o propio castro se romanizara e por iso atopamos unha vivenda de forma cadrada e co tellado de tégula», explicó el arqueólogo. En esta zona han aparecido también dos piezas de bronce, muy deterioradas. Una podría ser una pulsera y otra pertenecer a algún sistema de sujeción de un caldero. «Temos que limpala e estudala para ver se teñen decoracións que nos permitan datala, porque atopámola nunha zona na que estaban mesturados os restos de cerámica romanos e castrexos», añadió Mario César, director de la excavación.

En la parte inferior, de las tres catas realizadas la más interesante ha dejado al descubierto un cuncheiro. Se ha excavado hasta tres metros de profundidad «e todavía non chegamos ao final», explican los arqueólogos. Lo más probable, añaden, es que en la zona hubiese un foso que, cuando ya no tuvo utilidad, fue cubierto con los restos de basura. En la pared actual se pueden ver claramente restos de ostras, mejillón y almeja. Todos estos restos serán ahora analizados para saber, en primer lugar, a qué época pertenecen cada uno de ellos. Posteriormente se podrá conocer también «o uso que tiña a ría», añadió Alonso. De estudiar estos restos se ocupará la Universidad de León, donde hay expertos en esta materia.

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