Tres festivaleros con amor al arte y a la cocina

David Piñeiro tuvo la idea de organizar el Rockin´ Vila y sus amigos de la infancia se unieron al proyecto

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P.p.
Vilanova / la voz

Quien diga que ir a un festival es sinónimo de alimentarse a base de comida basura está muy equivocado. O al menos nunca ha ido a uno en compañía de David Piñeiro, Tanausú Santiago y Manuel Chazo. Estos tres jóvenes vilanovenses son las cabezas más visibles de una asociación sin ánimo de lucro, PIB Crew, con más de 60 integrantes dedicados a la organización del Rockin´Vila, un festival emergente que no ha dejado de crecer en sus cinco años de vida. La clave del éxito, probablemente, se deba a un precio popular que deja de manifiesto que «é un evento ao que nós quereriamos ir para gozar e non pretende sacarlle os cartos a ninguén», señala el director del festival, David Piñeiro, a quien se le ocurrió la idea tras realizar su proyecto de fin de ciclo. Ahora, el joven está acabando sus estudios universitarios de Publicidad, a la espera de rematar el Trabajo de Fin de Grado. Quién sabe si este pueda volver a convertirse en una gran idea hecha realidad, pues parece que el vilanovés convierte en oro todo lo que toca. Salvo cuando entra en contacto con el coche, que se suele traducir en una multa de tráfico.

En el Rockin` Vila, la gastronomía juega un papel muy importante. No solo porque se desarrolla en el marco de la Festa do Mexillón de Vilanova, un producto marino tan ligado al sector productivo de la zona, y protagonista de alguno de los teasers promocionales del festival, sino también porque la programación cultural incluye una mejillonada popular y un showcooking con degustación. Y no es de extrañar, puesto que la organización cuenta con dos cocineros o, más bien, «uno e medio, porque a min faltáronme as prácticas para acabar o ciclo de dirección de cociña», según relata Nolo Chazo, quien dejó los fogones por la enseñanza tras ser contratado en Santiago de Compostela para dar clases de batería y de iniciación musical. El verdadero masterchef de la asociación es Tanausú Santiago, bautizado con el nombre de un caudillo aborigen de La Palma que ofreció resistencia a la conquista castellana de la isla. A pesar de su apariencia y el origen de su nombre, no es canario; solo fue «unha ocurrencia dos meus pais que non sei que lles deu», asegura el vilanovés entre risas. El joven de 24 años estudió el ciclo superior de dirección de cocina, una formación que le valió para convertirse en el jefe del fogón del restaurante Curral Do Marqués en Rianxo, aunque ahora mismo se encuentra «de días libres para poder organizar o festival». Él mismo fue el encargado de la demostración de cocina que se desarrolló ayer por la tarde con la elaboración de dos aperitivos con mejillón. Además, los jóvenes se encargan cada año del catering que sirven a los artistas del festival. Eso sí, en este apartado cuentan con la ayuda de las «rockin mamas, que sempre están dispostas a botar unha man», asegura, con alivio, David Piñeiro.

Amigos de la infancia

Los jóvenes no recuerdan ni cuándo se conocieron. Una buena señal que hace indicar que fue hace mucho tiempo, prácticamente, desde que tienen uso de razón. David, Tanausú y Nolo acudieron al instituto de A Basella juntos, un lugar al que entonces no querían ir porque «eramos mozos e algo rebeldes, non queriamos estudar», señala Nolo Chazo. Quién les iba a decir por aquel entonces que unos años después acabarían organizando un festival en la zona contigua a ese instituto y convirtiéndose, aunque ellos lo nieguen, en todo un refente en la villa. Se ganaron el corazón del cura de la parroquia, Don Tucho, algo que, dicen, «non contan porque é moi boa persoa e quere a todo o mundo», y hasta la amistad del alcalde. Incluso su huella estará presente para la posteridad con un mural de 25 metros situado junto a la pasarela de O Terrón.

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