Un final feliz para la perrita que se perdió en el Camino

El pasado domingo, José entregó a Nina a su propietario, un caminante francés del que se había extraviado


vilagarcía / la voz

«En canto o viu, púxose tola de ledicia. Estaba claro que era o seu dono». José relata así el momento en el que Nina, la perrita peregrina que ha cuidado durante casi un mes, se reencontró con su propietario, un caminante de la Bretaña francesa de ruta por Galicia. José encontró al animal vagabundeando por As Sinas y decidió llevárselo a casa y cuidarlo como si fuese suyo mientras no lograba contactar con su propietario, que había dejado carteles con un número de contacto en las dependencias de la Policía Local. Dar con él no resultó tarea sencilla, pero finalmente el contacto se produjo. Y hace dos días, por fin, llegó el momento del reencuentro. José, que así se llama el mariscador vilanovés que apadrinó a Nina durante las últimas semanas, temía que llegase ese instante, que se imaginaba bañado en lágrimas. «É un animal fantástico», cuenta emocionado. Pero «ao ver o contenta que se puxo cando veu ao seu dono, e como se emocionou el, en vez de poñerme triste, sentinme feliz».

Dormido en As Sinas

El caminante francés le explicó cómo había perdido a su fiel compañera, a la que «criou a biberón» cuando la recogió, hace tres años. «Parece ser que quedou durmido na praia das Sinas, e o can mentres marchoulle, probablemente mentres xogaba, e logo debeu de desorientarse», relata José. Así fue como empezó una historia «que vou recordar toda a vida».

El domingo, José fue a Pontevedra, a la estación de autobuses, a recoger al dueño de Nina. Con él regresó, después, hasta Vilanova, donde aguardaba el animal. «Foi moi emocionante o momento. Veu para casa, fixemos algo de comer e estivemos falando», relata el vilanovés.

La conversación no fue sencilla, porque ni él habla francés, ni su visitante domina el castellano. «Pero fómonos entendendo» y trabando amistad. «Nun momento díxome se quería que me pagase algo por ter coidado de Nina, pero so coa cara que lle puxen, ata se desculpou. Non tiña que darme nada, faltaría máis. Considero que fun afortunado por vivir esta experiencia», relata el buen samaritano vilanovés.

Esperando visita

Ahora, Nina y su dueño ya van camino de Francia, tropezando con todos los problemas que tiene quien pretende viajar con su mascota en el transporte público español. José, mientras tanto, ha vuelto a su vida de siempre. A los tiempos antes de los paseos con Nina por todos los rincones del municipio vilanovés. La experiencia le ha servido para hacer nuevos amigos. Y está convencido de que Nina y su dueño cumplirán el compromiso adquirido y volverán de visita a Vilanova. «Van volver. Sei que van volver», afirma. De momento, es la hora de la despedida.

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