¿Y si Einstein e Indiana Jones fueran mujeres?

Una divulgadora y una investigadora tratan de inculcar a los jóvenes que la ciencia también es cosa de chicas


vilanova / la voz

Si alguien pide a los alumnos que dibujen a un científico, ¿qué imagen cree que plasmarían la mayoría sobre el papel?. Sí, esa, la del profesor rarito, con gafas, los pelos disparados y luchando entre probetas, ecuaciones y fórmulas. Ese es el estereotipo y para contribuir a derribar estos prejuicios, el instituto de A Basella de Vilanova ha organizado un ciclo de charlas bajo el título «Descubrindo a ciencia con ollos de muller» con motivo del Día internacional de la mujer y la niña en la ciencia, que se conmemora el 11 de febrero. Ayer los ojos fueron los de Luisa Martínez y Lara García, que se trasladaron al centro educativo para hablar de la realidad de las científicas en este país y de Ciencia con mayúsculas. En calidad de responsable de la unidad cultural científica del CSIC de Galicia, a Luisa le tocó hacer didáctica y desveló al joven auditorio datos tan reveladores como este: de cada diez personas que apuestan por hacer carrera como investigadores e inician el largo proceso de formación, seis son mujeres y cuatro hombres, pero solo dos mujeres frente a ocho varones alcanzan el escalafón más alto y llegan a profesores-investigadores.

Es un claro ejemplo de la brecha de género, que afecta también a este campo y que se percibe desde edades muy tempranas. La ponente esgrimió el Informe Pisa y un estudio de la científica Carmen Mayoral para dejar constancia de esta realidad. «En general, los chicos se perciben más capaces que las chicas en Ciencias: tienen menos miedo a fallar y más confianza en el método de prueba y error (…) Los informes indican que las chicas presentan mayor grado de ansiedad frente a las Matemáticas», según concluye la experta. Y eso ocurre pese a que los mejores alumnos en esta asignatura a nivel de Secundaria suelen ser mujeres, según apostilla el profesor, Anxo Martínez, que se suma a la charla.

Entonces, ¿por qué la ciencia y la tecnología no atraen a las niñas?. Para Luisa Martínez la explicación hay que buscarla en una cuestión cultural que ha enraizado en el pensamiento colectivo. «Teño unha amiga que cando di que é matemática, todo o mundo se sorprende». Como sorprendente es, añade, el desconocimiento generalizado que existe sobre el papel de la mujer en estas disciplinas. «Cando lle preguntas aos nenos nomes de científicos todos din Einstein, Stephen Hawking…, pero se lle preguntas por mulleres chegan a dicir Marie Curie e logo faixe un silencio. Non saben que tamén hai moitas galegas científicas porque estas mulleres non teñen ningunha visibilidade».

Algo parecido ocurre cuando se le pregunta a la gente por científicos que hicieron famosos la televisión y el cine; surgen personajes como Doc, de Regreso al Futuro, y El profesor chiflado, de Jerry Lewis, pero casi nadie repara, por ejemplo, en Indiana Jones -que además de aventurero era un avezado arqueólogo-. Si la investigación es un reducto exclusivo y alejado de la vida cotidiana, todavía lo es más cuando se trata de las Ciencias Humanas, porque la Historia, la Antropología y la Musicología no son cuestiones que ocupen y preocupen demasiado al personal. «Sempre sae a relucir o ¿para que?. A xente pensa que sempre hai que investigar para buscar algo concreto: para curar o cancro, para resolver cuestións informáticas e tecnolóxicas..., cando a investigación é, sobre todo, unha fonte de coñecemento», reflexiona la mujer que se encarga de la divulgación científica en el CSIC gallego.

Precisamente, para romper estos y otros moldes, Lara se presentó ayer en el instituto vilanovés con larvas de pulpo en un tubo de ensayo y una mandíbula de calamar gigante en un frasco, para demostrarle a los chavales que las mujeres pueden y deben investigar cuestiones como la zoología que, a priori, no tienen una aplicación práctica inmediata. Y para captar su atención nada mejor que hablarles de los kraken (criaturas marinas gigantes) que tanta literatura y cine han alimentado en el último siglo.

Lara García da a la perfección el perfil que buscaba la profesora Raquel Blanco cuando se le ocurrió la idea de mostrar la ciencia en clave femenina. Estudió Ciencias del Mar, completó su formación en Arousa -en centros como el IGAFA y el CIMA- y ahora está en el Instituto de Investigacións Mariñas de Vigo haciendo lo que más le gusta: investigar. «Síntome moi privilexiada por que gústame o meu traballo», indica.

Pocas y pocos pueden decir lo mismo. La crisis económica ha supuesto una sangría que ha dejado a muchos científicos por el camino, que en el mejor de los casos han tenido que emigrar para poder trabajar en lo suyo. Pero no hay que desesperanzarse, apuntan nuestras protagonistas. La vocación derriba muchos muros.

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