«España ocupa el número trece en el ránking mundial de consumidores de pornografía»

El experto alerta de los daños cerebrales y sociales que provoca el abuso en el consumo de pornografía


vilanova / la voz

A la Iglesia también le ocupan y preocupan las cuestiones del sexo. El centro de Olbeira (Vilanova) acogió ayer unas jornadas dirigidas a sacerdotes en las que el psiquiatra Carlos Chiclana y el psicólogo Alejandro Villena ofrecieron una charla bajo el título «Cómo aprender y enseñar a navegar ante el tsunami de la pornografía».

-Los tsunamis tienen efectos devastadores, ¿es la pornografía tan letal?

-Es muy devastadora porque cualquier persona tiene acceso a la ella. En los talleres de sexualidad que organizamos para adolescentes preguntamos quién tiene acceso a la heroína, al cannabis, a la pornografía…, y todos tienen acceso. Por un uso aislado no pasaría nada, pero sí cuando se da de manera repetida, como ocurre actualmente en la sociedad española. Somos el número trece en el ránking mundial de consumidores de pornografía. Según indican los últimos estudios científicos, las personas consumidoras de pornografía de forma habitual sufren daños en el cerebro, disminuyen una serie de conexiones neuronales, lo que luego genera complicaciones en la vida cotidiana y en las relaciones sexuales.

-¿Cuáles son esos daños?

-Hay daños en el sistema nervioso central y daños personales; la sensación de sentirse esclavos; daños en la relaciones de pareja y matrimoniales; en las familias porque genera desatención; económicos, hay personas que se gastan el sueldo del mes; laborales, hemos atendido a personas que han sido despedidas por consumir pornografía con los ordenadores del trabajo. Hay un estado de EE. UU. que ha declarado el consumo de pornografía un problema de salud pública.

-¿Cuál es la situación en España?

-Todavía no es un problema de salud pública, pero sí estamos preocupados con el deterioro de la salud sexual de los jóvenes españoles; tienen muchas dificultades para tener fantasías sexuales sanas, las suyas son fantasías muy cortas, sacadas de los vídeos, y se detectan ya problemas de eyaculación precoz. Otro tema que nos preocupa a los psiquiatras es el consumo de sustancias químicas para potenciar la relaciones sexuales, imitando a los vídeos pornográficos. Por eso somos alarmantes y alarmistas, para tratar de que no vaya a más, y tratamos de promover la formación, como hacemos en estas jornadas. Los sacerdotes pueden hacer de altavoz y ayudar a las personas a que lleven una vida sexual llena de afecto y amplia.

-Habla del uso de las nuevas tecnologías, supongo que este es un factor que agrava el problema...

-Lo agrava porque antes para ver pornografía había que ir al quiosco o había que ver películas a determinadas horas. Ahora cualquier niño con un smartphone tiene un acceso muy fácil con un clic. Imagínese una persona que ve La Voz de Galicia on-line y entra en la sección de Deportes, y ahí ve no sé qué de la novia de un jugador; por curiosidad, sin mal afán, puede entrar en un vínculo relacionado con la chica y salir un contenido pornográfico. Y después está el mal uso que pueden hacer los niños mayores al compartir vídeos por WhatsApp con los pequeños, eso que puede llevar a una normalización de la exposición de la pornografía a edad temprana, que resulta muy dañina.

-¿Pornografía y adolescencia es un tándem especialmente peligroso o es un estereotipo?

-No es un estereotipo porque la adolescencia es la época del despertar sexual más intenso, es cuando el sistema nervioso está más sensible porque está desarrollándose, por eso interesa limitar esos golpes que provoca la pornografía, para evitar el enganche o la adicción. Pero también es un problema que afecta a las personas mayores. Nosotros tenemos pacientes de 50, 60 y 70 años enganchados.

-¿Hay adolescentes en su consulta?

-Sí. Cuando doy cursos en los colegios siempre facilito mi correo para que pueda escribirme quien no se atreva a preguntar en público. Y entre una media de cien niños siempre hay entre tres y cinco que me escriben contándome su problema. Lo bueno es que a esas edades el cerebro es más flexible y también se desenganchan más rápido. A veces bastan unas orientaciones por correo electrónico para ayudarles, otros vienen a la consulta pidiendo ayuda.

-¿Qué papel desempeñan los padres?

-Cada vez intervienen más. Los padres tenemos un papel importantísimo en la formación de nuestros hijos. Es bueno que les expliquen ellos qué es la pornografía y cuál es la actitud que deben tomar, y que los padres usemos la tecnología como nos gustaría que la usaran nuestros hijos. A día de hoy, lo habitual es que los chicos pregunten sobre estos temas a sus amigos, sus hermanos, y, después, a los profesionales. Las estadísticas indican que, en realidad, a ellos les gustaría poder acudir a sus padres.

-¿En la España del siglo XXI hay todavía este tipo de tabúes en las familias?

-Hemos pasado de la dictadura al destape sin la suficiente formación. Es raro que los colegios tengan programas de educación sexual. Sí, enseñan como se deben usar los anticonceptivos pero se olvida la parte del afecto, la igualdad, la comunicación... Yo soy optimista. Toda esta híper exposición de la sexualidad nos lo están poniendo en bandeja para que hablemos de ello y formemos a los niños en que el sexo es una dimensión más del ser humano, interesante y bonita. Hay que formar para que la ola no los arrastre, para que cojan la tabla de surf y sean ellos los que cojan la ola antes del tsunami.

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