«Siempre estoy deseando que llegue el invierno para disfrutar de la flor»

Cuida unas quinientas variedades en una finca familiar de Rubiáns


vilagarcía / la voz

Carlos Comendador (Vilagarcía, 65 años), es el mejor ejemplo de la democratización de la camelia. Hace décadas, la flor de las Rías Baixas solo se cultivaba en los grandes pazos. Él, de pequeño, no tenía ni un jardín, pero se enamoró de la flor y ahora cuida hasta quinientas especies en una finca familiar de 6.000 metros cuadrados. Él y Puri, su esposa, llevan muchos años entregados a su hermosura. «Me gusta apreciar la belleza en todos los aspectos, y la más bonita es mi mujer, pero después, las camelias son mis preferidas», dice en homenaje a su compañera.

-¿Cómo fue ese flechazo?

-Ya de pequeño me llamaban la atención las camelias. Mi madre tenía amigas con jardines y las llevaba para casa y a mí me gustaban. Pero ya cuando me enganché fue cuando empecé a ir a las exposiciones internacionales en Fexdega, me quedaba con la boca abierta. Y ahora soy yo el que expongo en tributo a quienes lo hicieron antes.

-¿Recuerda cuándo empezó a cultivarlas?

-Claro que sí, hace unos veinte años. Primero hubo que acondicionar la finca y poner un muro, y las primeras las plantamos alrededor del muro. Ya no pude parar. Yo era viajante y recorría Galicia, y en todos los sitios iba a los viveros comprando variedades distintas; pequeñas, porque antes estaban muy caras y por eso solo las había en los pazos. Ahora ya no, ahora las hay en todos los jardines. En la actualidad tenemos sobre 500 variedades, sobre todo japónica, pero también híbridos de japónica, reticulata y sasanqua.

-¿Tiene hijos propios?

-Cualquiera que tenga una finca y deje crecer las semillas va a tener hijos propios. La camelia muta mucho, y lo normal es que los hijos salgan parecidos a la planta, pero si estás atento puedes conseguir variedades propias y muy originales, y puedes incluso registrarlas. Yo aún no lo hice, pero estoy en ello.

-¿De cuáles está más orgulloso?

-Me gusta mucho la black magic por su color, y también me llaman la atención las amarillas que son diferentes; son las últimas que se descubrieron, y hay alguna amarilla que florece en verano. Pero como son flores de invierno, a diferencia de otros que esperan el verano para ir a la playa, yo estoy deseando que llegue el invierno para disfrutar de la flor.

-¿Le dedica muchas horas al día?

-Lo que te quita tiempo es cuidar la finca; la camelia no, porque crece sola. En Galicia encontró su lugar.

carlos comendador rey cultivador de camelias

«La más bonita es mi mujer, pero después, las camelias son mis preferidas»

«Suelo tener suerte y pillar algún primer premio; me falta la Camelia de Oro»

Fue hasta Francia para visitar un vivero y cuando fue la boda dela infanta Elena en Sevilla, supo que las camelias las había puesto un cultivador de Ferrol y hasta allá se fue a por nuevas especies. A veces, le acompañó la suerte. «Hace años estaba trabajando en Xinzo, y un día me levanté del hotel y había un mercadillo, y allí encontré una camelia que llamamos de azul antiguo. ¡Nunca había visto una camelia azul!

-Antes era solo la exposición internacional, pero ahora proliferan las muestras de camelias, ¿no?

-No hay un fin de semana que no haya una exposición en Galicia. En Rubiáns empezamos hace cinco o seis años y este año se sumó Vilanova. La semana pasada coincidieron tres, aunque en la Sociedad Española de la Camelia procuramos que no coincidan las fechas para que pueda ir todo el mundo. Yo fui a muchas, pero la que recuerdo con más cariño fue en Madrid, hace ocho o nueve años, en la Casa de América, porque las colas daban la vuelta a la calle.

-¿Colecciona también premios?

-Pues sí. Suelo tener suerte -lo dice con modestia- y suelo pillar algún primer premio. En todas las exposiciones me dan alguno. El año pasado en Vigo tuve el primer premio en reticulata y el anterior, en Pontevedra, la japónica roja. Solo me falta la Camelia de Oro, que es el mejor. Pero es que hemos hecho de todo; en Vigo, reservamos una mesa de 18 de largo por 2 de ancho y estuvimos toda la noche recogiendo camelias. No sé ni cuántas flores fueron, lotes y lotes.

-¿Caerá la Camelia de Oro este año en Vilagarcía?

-A ver, a ver...

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