Vilagarcía propone al Puerto la apertura al uso ciudadano de 15.000 metros cuadrados en el muelle de O Ramal

Serxio González Souto
serxio gonzález VILAGARCÍA / LA VOZ

VILAGARCÍA DE AROUSA

El nuevo espacio de O Ramal marca la transición entre el parque Miguel Hernández y la playa de A Concha
El nuevo espacio de O Ramal marca la transición entre el parque Miguel Hernández y la playa de A Concha MARTINA MISER

El Concello se compromete a dar legalidad urbanística a las nuevas áreas portuarias y a mantener la mayoría de las zonas mixtas

06 jul 2026 . Actualizado a las 08:56 h.

Tres meses. Este es el período que ha transcurrido desde que el Concello de Vilagarcía entregó a la Autoridad Portuaria su propuesta para la liberación del primer tramo del muelle de O Ramal. Una intervención que consistirá, fundamentalmente, en el derribo de las naves en desuso que lindan con la playa de A Concha y complementará la zona verde que acaba de ser inaugurada como transición entre el parque Miguel Hernández y el arenal. De momento, el presidente de la institución portuaria, el popular José Manuel Cores Tourís, no ha respondido al guante tendido por el alcalde, el socialista Alberto Varela, quien propone una solución en la que ambas partes ganan. El Puerto, porque verá aprobada la modificación puntual de su Plan Especial, imprescindible para que los espacios que en los últimos veinte años se han ganado en torno a Ferrazo, donde se ubica la terminal de contenedores, y el muelle Comercial estén regulados desde el punto de vista urbanístico. La propia ciudad, por cuanto recibirá para el uso público una atalaya de quince mil metros cuadrados que se interna en la ría.

La propuesta de Ravella se extiende por un período inicial de cuatro años, con la posibilidad de que sean prorrogados por otros cuatro. El Concello se compromete a tramitar y aprobar la modificación del plan portuario. Un documento que el Puerto registró en noviembre del año pasado para su ratificación por parte del pleno de la corporación municipal. A su vez, la institución que preside Cores Tourís asume la apertura a la ciudadanía de esos quince mil metros cuadrados en el tramo inicial del muelle. Una decisión que no implicará la enajenación de los terrenos afectados con respecto al dominio público portuario. El resto de la estructura se destinará «preferentemente al atraque, embarque y desembarque de pasajeros de cruceros». Esto es lo que plantea un esbozo de convenio del que, obviamente, quedan también excluidas las dos naves del extremo de O Ramal en la que los parquistas de O Carril han instalado su actividad.

Una parte fundamental del acuerdo se centra en el compromiso de la Autoridad Portuaria de no otorgar, en esa zona del muelle que no se abrirá al público, concesión alguna vinculada a operativas de carga, descarga y almacenamiento de mercancías: «No podrá acoger en ningún caso operativas de carga y descarga de graneles», subraya el texto propuesto por Ravella. En este punto estriba, en realidad, el meollo de un pacto que debe dar continuidad a la estrategia sellada por Javier Gago y Manuel Bouzas en 1999. Con sus más y sus menos, aquel consenso permitió el crecimiento del Puerto hacia el sur y el reencuentro de la ciudad con su fachada marítima en el área norte, con hitos como la construcción del auditorio, la creación del parque Miguel Hernández y el desarrollo del complejo lúdico de la antigua explanada TIR.

Previa autorización del equipo de Cores Tourís, el Concello se encargará de demoler las naves que todavía se levantan en el inicio del muelle. Los presupuestos municipales reservan para ello una partida de 140.000 euros. El proyecto ya ha sido redactado, por lo que el derribo de los almacenes podría ser inmediato.

Cabe preguntarse por la forma que adquirirán esos quince mil metros cuadrados, una vez despojados de las célebres naves. De consensuar las líneas maestras de la actuación se encargará una comisión de la que formarán parte dos representantes del Ayuntamiento y otros dos de la Autoridad Portuaria. Siempre sobre una premisa: «El diseño de este espacio deberá garantizar los accesos para el tránsito terrestre y su plena funcionalidad para dar servicio al tramo de muelle no abierto a usos públicos».

El documento especifica, por último, la distribución de las competencias que asumirá cada una de las dos instituciones con respecto a la limpieza y el mantenimiento de las áreas en las que la ciudad interactúa con su puerto. La Autoridad Portuaria se encargará de la iluminación entre la rotonda de O Ramal y la plaza de abastos, del muelle de Pasajeros, el paseo del puerto deportivo y el propio muelle de O Ramal. El Concello, a su vez, se hará cargo de la limpieza y conservación del tramo de la avenida de Valle-Inclán que media entre la plaza de abastos y Vilaxoán, el Centro Galego de Vela y el acceso portuario inmediato al depósito de agua, los jardines, la playa y el pinar de A Concha, la avenida Laureano Gómez Paratcha, la calle Elpidio Villaverde, los parterres de la explanada TIR y el aparcamiento de su zona norte, así como del parque Miguel Hernández en su conjunto.

Cualquier discusión que pueda surgir será abordada por la comisión de seguimiento, aunque ambas partes se reservan el derecho a acudir a la Justicia en caso de desacuerdo irreconciliable.

El nuevo espacio de O Ramal marca la transición entre el parque Miguel Hernández  y la playa de A Concha
El nuevo espacio de O Ramal marca la transición entre el parque Miguel Hernández y la playa de A Concha MARTINA MISER

Aquí pudo instalarse una gasolinera. La apertura de la nueva zona verde en la base de O Ramal conecta definitivamente la playa con el resto de la ciudad. Pero todo pudo ser muy distinto. Un proyecto, previo a la compra del terreno por parte del Concello, planteaba la instalación aquí de una gasolinera