La Fiscalía pide 13 años de cárcel para el autor de una venganza por un ajuste de cuentas sin solucionar desde 1998

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VILAGARCÍA DE AROUSA

El acusado ingresó en A Lama después de entregarse a la Policía Nacional y prestar declaración en los juzgados de Vilagarcía, en septiembre del 2024
El acusado ingresó en A Lama después de entregarse a la Policía Nacional y prestar declaración en los juzgados de Vilagarcía, en septiembre del 2024 MONICA IRAGO

Un hijo de Ramón Cores, que murió calcinado y tiroteado en un automóvil entre Caldas y Catoira, será juzgado por apuñalar en Vilagarcía al hombre que fue absuelto de aquel crimen

10 feb 2026 . Actualizado a las 10:43 h.

El 24 de marzo de 1998, el cadáver de Ramón Cores Caldelas fue hallado dentro de un Peugeot 605 carbonizado en la carretera que discurre entre Catoira y Caldas de Reis. 26 años después, en septiembre del 2024, aquel crimen que no llegó a solucionarse regresó al foco de la actualidad en Vilagarcía, cuando Antonio, el hijo de Cores, apuñaló en la estación de autobuses de la capital arousana a Arturo Manuel García Lamas, un individuo que había sido procesado y absuelto por aquel asesinato. Ahora, la Fiscalía pide trece años de cárcel para el autor de las cuchilladas.

La agresión tuvo lugar el 14 de septiembre del 2024. El acusado, por lo visto, había dedicado buena parte de aquel sábado a esperar la llegada de García Lamas, que vivía en las inmediaciones de la estación. Cuando por fin se encontraron, ambos fumaron un pitillo en el exterior de su cafetería. Fue entonces cuando el imputado blandió una navaja y, tras ponérsela en el cuello a su contertulio con la amenaza de acabar con su vida, se la clavó dos veces. Una en la boca, que le provocó una herida de tres centímetros de longitud, y otra en el hombro izquierdo. Mientras el hombre, de 54 años, se desplomaba en un charco de sangre, Cores, que entonces tenía 38, trataba de huir a pie, tambaleándose. Finalmente optó por entregarse a la Policía Nacional.

El ministerio público considera probado que el acusado, que será juzgado la semana próxima en la Audiencia Provincial de Pontevedra, presentaba en el momento en que apuñaló a García Lamas un delirio de perjuicio con respecto a su víctima y que, en consecuencia, «tenía las capacidades intelectivas y volitivas profundamente alteradas». Los servicios médicos del centro penitenciario de A Lama, donde ingresó, certificaron que no era consciente de padecer dicha enfermedad, por lo que fue sometido a un tratamiento involuntario.

La Fiscalía tiene en cuenta la eximente incompleta de anomalía psíquica. Con todo, solicita para el acusado una pena de trece años de prisión por un delito de asesinato con alevosía en grado de tentativa. Pide, además, una indemnización de ocho mil euros.