En Vilagarcía bebieron el té como en China, en tres sorbos y con la mano delante

Bea Costa
Bea Costa VILAGARCÍA

VILAGARCÍA DE AROUSA

Ramón Leiro

Carmen Salinero dirigió una ceremonia del té en el transcurso del Concurso-Exposición Internacional de la Camelia

05 abr 2024 . Actualizado a las 12:23 h.

Vilagarcía no es China, pero ayer al mediodía se degustó allí el té como se estila en el país asiático: bebiéndolo en tres sorbos y con la mano delante. De conducir el ritual se encargó Carmen Salinero, quien hubiera querido disponer de más espacio y más tiempo para celebrar la ceremonia del té tal y como mandan los cánones, sin prisas, pero la agenda del Concurso-Exposición Internacional de la Camelia no permitía explayarse demasiado.

Con todo, el público pudo hacerse una idea de cómo preparan esta bebida en China y lo que representa en su historia y en su tradición. Allí tomar un té es como ir de cañas o de vinos en Galicia, es un acto social, un pretexto para charlar distendidamente o cerrar un negocio, frente a lo que ocurre en la vecina Japón, donde es algo muy serio y contenido que requiere, incluso, ponerse de rodillas.

Es una de las curiosidades que desgranó Carmen Salinero mientras manejaba las teteras, las tazas, vigilaba del reloj para que no pasarse de los tres minutos que requiere la infusión y disipaba las dudas de los asistentes. Su preguntas dieron pie para hablar, por ejemplo, de las catequinas, un antioxidante que guardan las hojas de té y tienen propiedades anticancerígenas, así como del trabajo que está realizando la Estación Fitopatolóxica Areeiro para producir variedades ricas en estas sustancias.

Es el del té un mundo imposible de abarcar en una hora de charla, aunque la presidenta de la Asociación Española de la Camelia hizo un esfuerzo didáctico a la hora de hacer un repaso sobre los orígenes de este producto, sus variedades y de cómo se cultiva y debe prepararse.

Hay mucho desconocimiento al respecto y es preciso formarse, tanto el consumidor como los profesionales porque en casa y en las cafeterías de Galicia se prepara muy mal el té. «Hay que enseñar a la hostelería. Así como se aprende a hacer bien una salsa, hay que aprender a hacer el té». Salinero no salva ni a la RAE, «que andan muy perdidos», de modo que conviene tener unas ideas básicas claras: el té de camelia solo sale de la variedad sinensis; los tes se dividen en cuatro tipos básicos: blanco, verde, oolong y negro; las hojas no se tiran en la primera infusión, se deben usar varias veces, y «cada persona puede hacer un té diferente». 

Tras cultivar el sentido del gusto llegó la entrega de premios. La Camelia de Ouro de la 59 edición del concurso internacional se quedó en casa, en Vilagarcía, y recayó en Abelardo Barcala Torrado un cultivador vecino de Rubiáns que lleva 25 años mimando la flor de las Rías Baixas siguiendo el ejemplo de su padre. Su colección suma dos mil plantas y la de ayer fue la segunda Camelia de Ouro en su currículo.

Por la tarde, el foco de atención se trasladó al pazo de Rubiáns, donde se ofreció una visita guiada por sus jardines, que cuenta con una colección de más de 4.500 variedades de camelia y uno de los principales jardines botánicos históricos de Galicia. Hoy será el turno de los escolares, con visitas a la exposición.