Cogami busca voluntarios como Rosa, que ayuda a los enfermos de linfedema pese a su discapacidad y con mucho arte

Bea Costa
Bea Costa VILAGARCÍA

VILAGARCÍA DE AROUSA

ADRIÁN BAÚLDE

La dolencia de su madre la llevó a dar el paso y continuó tras haber sufrido un cáncer: «Saber que estoy ayudando es algo que me enriquece»

12 nov 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Rosa María Chorén es una de las 1.200 personas que forman parte de la red de voluntariado de Cogami-Galicia, y en la confederación gallega de personas con discapacidad aspiran a que sean muchas más. La organización ha elegido el mes de noviembre para reivindicar la figura del voluntario dentro de la campaña #SomosCogami «poniendo el foco en que la persona con discapacidad no solo resulta beneficiaria de este voluntariado sino que ejerce de persona voluntaria, como indica el 70 % de las personas inscritas en nuestra bolsa de voluntariado». Rosa María entra en este perfil, aunque su discapacidad, de un 36 %, no es demasiado limitante. La osteoporosis que sufre a raíz del cáncer de mama que padeció hace siete años —ahora tiene 51— no le permite coger pesos ni hacer esfuerzos, pero eso no le impide trabajar como auxiliar de enfermería y hacerle la vida más fácil a los demás, también fuera de su horario laboral. «Saber que estoy ayudando es algo que me enriquece mucho», dice.

Siempre tuvo inquietudes solidarias, afirma, pero fue a raíz de la enfermedad de su madre, en 2009, cuando decidió dar un paso más y empezó a ejercer el voluntariado desde la Asociación Galega de Linfedema (AGL) que tiene su sede en Vilagarcía, donde reside. Su madre también sufrió un cáncer de mama, y de ahí se le diagnosticó un linfedema que le resta movilidad en un brazo, le obliga a llevar una malla ortopédica y a recibir una vez por semana un masaje de drenaje linfático que, a falta de cobertura por el sistema público de salud, le facilitan desde AGL.

Para que la asociación pueda prestar este y otros servicios y mantener su oficina situada en la estación de autobuses se precisan recursos económicos y humanos, y ahí es donde personas como Rosa María tienen mucho que decir. La vilagarciana tan pronto colabora en la organización de una mesa informativa, vende lotería o elabora manualidades que se venden en los mercadillos solidarios. Su especialidad es hacer objetos con la técnica del craquelado y con papel de arroz que, además de para decorar muchos salones, sirven para recaudar fondos en favor de los enfermos de linfedema.

Es un grano de arena en el desierto, pero en Cogami se aplican aquello de que gota a gota se acaba llenando el vaso e invitan a seguir el ejemplo de Rosa y de las cincuenta personas que se han sumado este año a su ejército de voluntarios. Los interesados deben contactar con la confederación a través de la web www.cogami.gal o el teléfono 981 574 698. Tras una entrevista inicial, los solicitantes reciben una formación previa a su incorporación a la red de voluntariado y, posteriormente, pueden optar a una certificación de competencias.

«Son muchos los beneficios que proporciona el voluntariado» explica la coordinadora del área de Promoción de la Autonomía Personal de Cogami, Juani Tubío, quien añade que, «además de permitir adquirir habilidades sociales y de ayuda a otras personas, el voluntariado contribuye a la promoción de la autonomía personal y al fomento y participación activo en igualdad de oportunidades de las personas con discapacidad dentro de la sociedad». Desde Cogami se desarrollan programas cofinanciados a través de la Consellería de Política Social, de la dirección xeral de Xuventude y también de los fondos 0,7% del IRPF que permiten financiar actividades que benefician a personas con discapacidad, a estudiantes que precisan refuerzo educativo y a fomentar el voluntariado y la prevención, por ejemplo, de lesiones medulares.