El doble sueño de Daniel: cocinero de noche, entrenador canino de día

Rosa Estévez
rosa estévez VILAGARCÍA / LA VOZ

VILAGARCÍA DE AROUSA

MONICA IRAGO

Un joven arranca un negocio de educador y paseador de perros en Vilagarcía

08 jul 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Alqo can adiestramiento. Ese es el nombre que Daniel Sobrino ha elegido para el negocio de entrenador y cuidador de perros que acaba de poner en marcha en Vilagarcía. Esa nomenclatura es toda una declaración de identidad. Daniel es peruano, y alqo es cómo se dice perro en quechua, el idioma de sus antepasados. Daniel también es gallego, fue adoptado cuando era un bebé. De ahí el can que aparece en el nombre de su empresa. «Los perros siempre me han encantado. Mi madre me cuenta que cuando era bien pequeñito, en cuanto veía uno por la calle me acercaba a acariciarlo. Y sigo haciendo lo mismo», relata Daniel Sobrino.

Daniel ya no es un niño: tiene 25 años. Hace tiempo, cuando le tocó elegir qué rumbo dar a su vida, decidió apostar por su gran pasión por la cocina. Se preparó, se formó, y llegó a ser jefe de cocina en el restaurante de Yayo Daporta, una de las estrellas Michelin del universo arousano. Daniel sigue trabajando entre fogones, pero ha decidido hacer espacio en su vida para otro gran proyecto: montar su propio negocio de entrenamiento y educación canina, así como de paseador de perros. «Hace un tiempo hice un viaje a Perú. Y pensé que si esas son dos actividades que me gustan, que me apasionan, por qué no dedicarme a las dos, por qué renunciar a una de ellas». Así nació Alqo Can, y así este joven se convirtió en cocinero de noche y encantador de perros durante el día.

El amor de Daniel por los perros podría haberse quedado, simplemente, en su familia canina, que la tiene. La formación que ha ido adquiriendo con el paso de los años, en distintos centros y asociaciones, le ha servido siempre para cuidar a los animales con los que convive. Pero a este joven vilagarciano no le pasó desapercibida la realidad de su ciudad: en la capital arousana hay muchísimos hogares con canes, y en muchos casos tienen problemas para educarlos. «Yo, cuando tuve mi primer perro, lo llevé a un entrenador. Me gustó cómo nos ayudó y por eso en cuanto tuve algo de dinero y oportunidad, empecé a aprender». Esos conocimientos son los que va a aplicar en su negocio, que lo lleva ya a atender clientes en localidades como Portonovo, Cambados, A Illa o Vilagarcía. «De momento hago servicios a domicilio, pero estoy preparando una finca de 2.500 metros cuadrados para poder trabajar en ella», señala.

Su trabajo consiste en inculcar buenos hábitos a los cachorros y ayudarles a crecer sin miedos -por ejemplo, sin miedo a las bombas de palenque que tanto los atemorizan-. También se dedica a corregir problemas de conducta. Y por supuesto, en estos tiempos de covid, Daniel se compromete a sacar de paseo a las mascotas de las personas que se ven obligadas a permanecer en sus casas.

Daniel está más que satisfecho con la acogida que su propuesta ha tenido. «Está claro que había una necesidad», dice. ¿Tanta como para dejar la cocina? «De momento no lo contemplo. Puedo compaginar mis dos pasiones. Quizás en el futuro tenga que elegir entre una y otra, pero de momento puedo co n las dos».