Una nueva avería secó de agua el barrio de O Piñeiriño durante varias horas

La enésima rotura de una tubería dejó sin suministro al sur de Vilagarcía


vilagarcía / la voz

Anda el Concello de Vilagarcía especialmente preocupado por adecentar el barrio de O Piñeiriño. Tiene Ravella un plan para cambiar la fisonomía de una zona que se ha convertido en las de mayor población de la ciudad, pero que creció con una fisonomía y unas formas que en su momento se estilaban, pero que se han quedado desfasadas. Y peligrosas. Es decir, anda el equipo de Alberto Varela enredado con el cambio en la superficie, pero haría bien también en estar pendiente de lo subterráneo.

Es precisamente ese incremento de población, que genera una mayor demanda en la zona sur de la ciudad, y la decrepitud de las cañerías, lo que han convertido las roturas de las tuberías que prestan en el servicio del agua potable en algo que ya es demasiado habitual. Sucedió de nuevo ayer. Una rotura dejó sin suministro a los residentes en las zonas de O Piñeiriño, Fontecarmoa y también, aunque en menor medida, a parte de los de la avenida de Cambados. El corte se produjo a las nueve y media de la mañana y se prolongó hasta mediada la tarde.

Secos precedentes

El suministro se quebró durante varias horas pese a que los trabajadores de Espina y Delfín se afanaron en intentar revertir la situación desde un primer momento. El problema, como ya sucedió en anteriores ocasiones, es que se rompió un tramo de la canalización antigua. En concreto, uno que está situado prácticamente enfrente del que se cambió hace poco más de un año, cuando se produjo otra de esas averías que afectan con una periodicidad puntual a la zona sur de Vilagarcía. El tramo en cuestión está situado en el cruce entre la avenida Doutor Tourón y la rúa Fontecarmoa. Es decir, donde en unos meses se instalará la rotonda que reordenará la entrada y salida al populoso barrio vilagarciano.

Los trabajos se demoraron durante horas porque una de las mayores complejidades de la operación, de este tipo de operaciones, reside en que el subsuelo de algunas zonas de Vilagarcía tiene más complejidad para operar en él que el metro de Moscú. Ni hay planos ni nada parecido. ¿Qué supone esto? Pues que cuando hay que esmerarse con un buen boquete para cambiar la antigua tubería de turno los operarios deben utilizar las herramientas con la suficiente cautela como para no causar un desaguisado mayor. Esto explica que actuaciones que en condiciones normales no deberían retrasarse demasiado en su solución se prolonguen durante horas puesto que hay que trabajar con pies de plomo. Y, entre tanto, los vecinos que se las tienen que componer cada poco para sacar adelante su día a día sin que el preciado elemento salga por sus grifos. Así, ayer, los supermercados del barrio vieron como las garrafas de agua salían a tanta velocidad por las cajas como el papel higiénico en los primeros tiempos del confinamiento.

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