«Antes era una obsesionada del fútbol. El covid-19 me ha dado un puñetazo de realidad»

Recién cumplidos los 33, la de Bamio, sin apenas minutos tras el cambio de técnico en el Betis, habla de su temporada «más extraña con diferencia»


Vilagarcía / La Voz

El pasado lunes Mari Paz Vilas Dono celebraba su trigésimo tercer cumpleaños. Lo hacía en Sevilla, ciudad a la que se mudaba el pasado verano tras siete temporadas defendiendo el escudo del Valencia F.F. para iniciar en las filas del Real Betis Féminas la que en ese momento se presentaba como una ilusionante nueva etapa, en su quinto equipo en las 15 temporadas que lleva ya en la hoy conocida como Primera Iberdrola, la máxima categoría del fútbol femenino español. Apenas superado el ecuador de la Liga, el Real Betis Féminas es penúltimo con 7 puntos, los mismos que el Deportivo Abanca, colista, y a 6 de la zona de salvación. Hablamos con Mari Paz de la que, confiesa, es su «temporada más extraña».

-Tras siete años de sequía en el Valencia el pasado verano buscó un equipo en el que poder volver a aspirar a alzar algún título. Los números de su Betis dicen que tampoco este año podrá ser...

-No [Risa]. Es verdad que al principio, cuando se empezó a forjar el equipo, el Betis, para todas las que habíamos fichado era un proyecto ilusionante. Pero no acababa de cuajar la cosa, y psicológicamente te empiezan a pesar las derrotas. Lo complicado es conseguir esas dos primeras victorias seguidas que te den alas para pensar que puedes salir de ahí. El equipo se reforzó bien en verano, pero no están saliendo las cosas como se esperaba.

-Llegó al club sevillano con la etiqueta de gran fichaje pero apenas está disponiendo de minutos. ¿Cuál es el problema?

-Bueno. Eso ya [risa] lo tendrías que preguntar al que está ahora mismo -en referencia al actual entrenador del Betis, Juan Carlos Amorós-. Sí que es verdad que al principio con Pier -Luigi Cherubino, técnico con el que arrancó la Liga el Betis- sí que jugué, hasta que tuve una lesión, una rotura en un isquio; estuve algo más de un mes parada. Después, con esta lesión es complicado entrar de nuevo al 100 %, y más en esta Liga, que juegas domingo, miércoles y domingo. Y a mediados de enero llegó el actual entrenador.

-Esta es su decimoquinta campaña en la élite del fútbol femenino español. ¿Está siendo quizá la más difícil de su carrera?

-Bueno. Yo es que, como ya he vivido tantas cosas [Carcajada]. Sí que está siendo la más extraña. A nivel mental he madurado tanto que intento tomarme las cosas de otra manera y más en frío para que no me afecten en el campo. Pero sí que es la temporada más rara y la más extraña con diferencia.

-¿En qué sentido?

-Entre que vienes a un proyecto ilusionante y no salen las cosas como querías, una nueva ciudad tras tantos años en Valencia, una nueva ciudad a la que no te puedes adaptar bien, sin poder conocer bien a tus nuevas compañeras de equipo -por las circunstancias y limitaciones de la pandemia-. Casi todo el tiempo lo pasas entre los entrenamientos y la casa. Con partidos domingo, miércoles, domingo, con suspensiones por covid-19 y veces en que no sabes si vas a jugar o no. Y aparte que no hay público, lo más difícil para las jugadoras. Nunca lo habíamos vivido. Lo que más te gusta es hacer disfrutar a la gente que viene a verte.

-En momentos así es cuando un equipo busca todavía más a sus referentes y a sus jugadoras veteranas para encontrar el regreso al buen camino...

-Sí [Carcajada]. Se supone. La verdad es que no conozco muy bien todavía la idea que ha traído este entrenador. Desde el primer día ha apostado por una jugadora -para su puesto-, y me imagino que hasta que crea conveniente cambiarla apostará por ella en su once. Cada maestrillo tienen su librillo.

-Cuando una futbolista de su nivel inicia una nueva aventura deportiva con las miras en la pelea por grandes cosas y a mitad de temporada se encuentra metida en la guerra por evitar el primer descenso de su carrera, ¿cómo se gestiona una experiencia así?

-Yo soy una persona que busca el aprendizaje de todo. Así que bueno, estoy intentando aprender de la situación extrema que estamos viviendo. Evidentemente, no hay nada positivo que poder sacar de esta situación, pero sí el aprendizaje de mi vida. Son situaciones que te toca vivir y afrontarlas, como cualquier otra.

-Y encima, con las restricciones, la próxima semana ni siquiera podrá disfrutar del calor de los suyos cuando vayan a jugar a A Coruña contra ese equipo al que tanto cariño le tiene, el Dépor...

-Pues sí. La verdad. Es lo que he estado hablando con mi familia todo este tiempo, que cuando fuésemos a A Coruña pudiese haber gente. Y ahora estamos en una situación complicada, en la que la gente no puede ir a los campos. Ni mi familia va a poder ir a verme. Voy a ir a Galicia como si fuese al País Vasco.

-¿Alguna buena nueva entre tanto nubarrón?

-Bueno... Al final estamos viviendo una situación tan complicada que estoy aprendiendo a valorar más lo extradeportivo, mi vida personal, mi gente. Creo que antes era una obsesionada del fútbol, lo que me pasaba en el fútbol lo trasladaba a mi vida. Y ahora el covid-19 nos ha dado una hostia de realidad a mucha gente. A mí por lo menos me ha hecho reflexionar mucho sobre lo que es realmente lo importante. La enseñanza que me está dando todo este año es que hay que valorar a nuestra gente, la salud. Y sonreír ante todas las adversidades.

-El pasado lunes cumplió 33 años. Es cierto que los futbolistas profesionales estiran cada vez más su rendimiento en el tiempo. No obstante, no sé si ha empezado a dibujar ya la hoja de ruta que le gustaría seguir antes de colgar las botas...

-No. La verdad es que, a veces, para qué pensar en el futuro. Cada vez pienso más en vivir el momento. En jugar al fútbol, ojalá que luchando por objetivos. Pero sin hoja de ruta. A lo mejor te montas unos objetivos y después no acaba de pasar lo que creías que iba a pasar.

«Queremos un protocolo con el que poder acabar la Liga»

La delantera vilagarciana se suma a la reivindicación general de las futbolistas de la Primera Iberdrola reclamando a la Real Federación Española de Fútbol, titular de la competición, un nuevo protocolo anti covid-19 que ponga fin a una dinámica que ha llevado en apenas media Liga al aplazamiento de docenas de partidos.

-Hace una semana su equipo se quedó sin poder jugar contra el Athletic por un caso de covid-19 en la plantilla de su rival. ¿Cómo está llevando el competir en medio de la pandemia?

-Como te dije antes, la temporada está siendo muy rara por todo este tema. Al final tienes un calendario, pero ese calendario se está modificando cada dos por tres. Situaciones de no jugar en dos semanas y después domingo-miércoles-domingo. Nos hacemos las pruebas 48 horas antes de jugar, pero a lo mejor te encuentras con que te dicen que hay casos de covid-19 en el otro equipo y no se juega. O como cuando jugábamos en Madrid el domingo contra el Atlético de Madrid y allí nos enteramos de que el martes nos tocaba un partido aplazado contra el Rayo Vallecano. En condiciones normales nos habríamos quedado en Madrid, pero no teníamos nada contratado, y en esta situación tuvimos que volver a Sevilla y viajar de nuevo el martes.

-Entre las jugadoras de su Liga hay una campaña exigiendo a la Federación Española un protocolo anti covid-19 mejor que el que manejan. Creo que el suyo no difiere demasiado del de un equipo masculino de Tercera...

-Sí. Nosotras lo que queremos es que la competición se acabe. Los chicos, si tienen cinco disponibles del primer equipo, pueden jugar el partido completando con jugadores del B. Nosotras lo que queremos es lo mismo. En el protocolo de la Federación dice que si hay siete fichas disponibles del primer equipo podemos jugar, pero el protocolo covid dice otra cosa. Todo lo que pedimos es que acabe la Liga, salvaguardando la salud; que haya un protocolo para que no haya desbarajustes. Somos la Liga de Primera y llevamos 25 partidos aplazados; en otras ligas femeninas fuera de España llevan cero partidos aplazados. Pedimos que haya protocolos más abiertos. Hay casos en los que se suspenden partidos por el contagio de una jugadora. Al final el protocolo de la Liga es complicado. Las jugadoras de los equipos femeninos muchas viven juntas, pero tienes que tener una plantilla de 20 y pico con gente del B.

-Y a estas alturas de la película, con todo lo que lleva caído desde la pasada primavera, su Liga sigue sin ser reconocida como competición profesional...

-Pues en eso se está trabajando, para que la próxima temporada se considere profesional. Parece que está bastante avanzado y que la próxima temporada será profesional. Sería un gran paso.

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«Antes era una obsesionada del fútbol. El covid-19 me ha dado un puñetazo de realidad»