La sujeción deficiente y el desgaste causaron la caída de la losa que hirió a Javier Lores

El aplacado de piedra en las fachadas, habitual en Vilagarcía, requiere de un sistema de pegado correcto, juntas de dilatación y buenos anclajes metálicos


vilagarcía / la voz

El 17 de septiembre, una placa de piedra se desprendía de un edifico ubicado en la calle Xeneral Pardiñas, de Vilagarcía, alcanzando en la cabeza a Javier Lores, el propietario de la Pizzeta de Javi, que tomaba un café en el bar de abajo. A raíz del accidente, y después de meses de hospitalización y cuidados intensivos, el empresario padece gravísimas secuelas de las que difícilmente podrá recuperarse. Aquella tragedia puso en el punto de mira un problema recurrente: el desprendimiento de elementos de fachada, un fenómeno cuyo goteo prosigue y esta semana sirvió un nuevo ejemplo en el barrio de Os Duráns. El informe técnico sobre lo ocurrido en septiembre apunta a la combinación fatal de un mal sistema de fijación de las piezas con el desgaste de su exposición a la lluvia y a los cambios de temperatura.

El arquitecto José Luis Paulos firmó el análisis de los problemas de la fachada de Xeneral Pardiñas, así como el proyecto que guio su subsanación. Entre sus conclusiones, indica que la utilización de este tipo de placas requiere una colocación en capa fina del material adhesivo, en lugar de la fijación por puntos o pegotes o la denominada capa gruesa. Este factor se une a la escasa adherencia química entre los componentes que debían permanecer cohesionados y a la ausencia de juntas elásticas verticales y de sujeciones metálicas adecuadas, sin las cuales el exterior del edificio, levantado en 1996, malamente pudo soportar la acción del agua de la lluvia y las contracciones por cambios de temperatura durante 24 años.

«Estén mejor o peor construidos, todos los edificios necesitan un mantenimiento»

La pregunta prácticamente se contesta sola. ¿Es posible que una tragedia como la que golpeó a Javier Lores se repita? Hace un par de años, parte de la cornisa de un edificio se vino abajo en una esquina de la plaza de la Independencia. No hubo heridos, pero aquello pudo provocar una verdadera catástrofe. Prácticamente no pasa un mes sin que en Vilagarcía se dé noticia de un desprendimiento, mayor o menor. José Luis Paulos, el arquitecto que analizó la fachada de Xeneral Pardiñas y dirigió su reparación considera que es necesaria una profunda reflexión, «puesto que todos los edificios, estén mejor o peor construidos, necesitan mantenimiento».

Paulos recuerda que, «en los años 90, en Vilagarcía se construyó mucho y se construyó rápido». Y advierte de que, transcurridos más de veinte años, la exposición de las fachadas a los elementos inevitablemente conduce a su deterioro. Con consecuencias nefastas si, además, en su momento se optó por soluciones poco acertadas.

El arquitecto insiste en que las inspecciones son imprescindibles para evitar este tipo de accidentes, que acostumbran a presentarse a partir de los quince años, si fuese necesario calcular un período medio para construcciones levantadas con cierta premura, por así decirlo. Ojo, por último, con los aplacados de piedra, tan comunes, «porque su cohesión química contra una fachada es muy débil» y requieren elementos de fijación rigurosos.

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