El reto de Tourís: desbloquear las relaciones Puerto-Concello... o no

El perfil político del cambadés marca su elección para sustituir a Sagrario Franco


vilagarcía / la voz

Con la marcha de Sagrario Franco, la presidencia de la Autoridad Portuaria de Vilagarcía despide su etapa de mayor estabilidad desde los tiempos del socialista Celso Callón. Entre la destitución de Callón, con la victoria de Aznar en 1996, y el nombramiento de Franco, en el 2011, la institución arousana encadenó una secuencia de seis responsables distintos (Rivera Mallo, Manuel Bouzas, Benito González-Aller, Jesús Paz, Javier Gago y Javier Puertas). Ninguno de ellos superó los cuatro años en el cargo. Nada comparable, por lo tanto, a los nueve que la primera presidenta en su centenaria historia ha empleado en la gestión del Puerto.

Que la elección de su sustituto recaiga en José Manuel Cores Tourís tiene una primera lectura bastante obvia. Si por algo se ha caracterizado el período de Sagrario Franco es por su impermeabilidad a los enredos políticos de la ciudad, más allá de los encontronazos protagonizados con el equipo del alcalde, el socialista Alberto Varela. No ha sido la suya una gestión que pueda calificarse de política, que es, precisamente, el fuerte del veterano representante popular de Cambados. La primera clave es, por lo tanto, esa, el perfil político de Cores Tourís, que anticipa un mayor protagonismo del muelle de Pasajeros en la vida pública de la capital arousana.

A partir de ahí, habrá que comprobar cuál es la dirección de la encomienda con la que Tourís desembarcará en el despacho presidencial. Los mejores logros de la Autoridad Portuaria en los últimos veinte años fueron fruto del acuerdo que en el 2000 alcanzaron dos gestores de distinto signo: el socialista Javier Gago desde la alcaldía y el popular Manuel Bouzas desde la presidencia. Aquel pacto permitió la ampliación de Ferrazo y el crecimiento de los muelles hacia el sur. También la liberación de la explanada TIR y, con ella, el desarrollo del auditorio, del complejo lúdico y del parque Miguel Hernández, además de sentar las bases del ferrocarril, un largo proceso que culminó Sagrario Franco.

De aquel paquete de actuaciones, solo una permanece sin desarrollar: la liberación del muelle de O Ramal y la idea de instalar un hotel en la parcela inmediata a su acceso, que de hecho ya ha sido segregada con la intención de ser vendida. El problema es que, con este paso, la superficie ha abandonado el amparo legal del Puerto para pasar al sistema urbanístico general, en el que manda el Concello. No se trata ya de un proyecto portuario puro, y está claro que Varela no está por la labor de permitir una construcción que, en su opinión, supondría el levantamiento de la enésima barrera entre Vilagarcía y el mar. Junto a este problema, las diferencias sobre el futuro de la antigua Comandancia Naval, que Ravella quiere ofrecer a la Xunta para la construcción de un nuevo centro de salud, y la modificación puntual del PXOM que la Autoridad Portuaria ansía para dar cobertura legal definitiva a sus últimos rellenos.

Cores Tourís, que al fin y al cabo procede del mundo del municipalismo, posee la experiencia necesaria para tratar de desbloquear esta serie de escollos y buscar junto a Varela otro acuerdo como aquel que Gago y Bouzas sellaron veinte años atrás. Pero esa misma capacidad puede funcionar igualmente en el sentido contrario, si de lo que se trata es de buscar un contrapeso a la rotunda mayoría absoluta del PSOE y entorpecer su acción.

La segunda clave es territorial. El PP de O Salnés parece haber presionado para devolver la presidencia portuaria a uno de los suyos. Que, puestos a ello, el cargo no haya recaído en un miembro del Partido Popular de Vilagarcía, algo impensable hace pocos años, da mucho que pensar.

EL PERFIL

El hombre tranquilo que ha recorrido todos los surcos de la política para el PP

s. gonzález

Si hay algo que nadie discutirá a la hora de referirse a José Manuel Cores Tourís (Oubiña, 1958) es su talante tranquilo. Un carácter que exhibió en el momento en el que dio el paso definitivo a la primera línea de la política activa, cuando en 1998 Santiago Tirado le cedió el bastón de mando en Cambados, una transición que se ejecutó sin un solo punto fuera del renglón, permitiendo que Tirado llevase la voz cantante en el año que todavía le quedaba en el Concello. Pero una cosa es la tranquilidad y otra muy distinta la ambigüedad. Pese a que se le atribuyen querencias juveniles hacia el BNG, quien piense que Tourís puede apartarse de la ortodoxia del PPdeG se confunde de cabo a rabo. Basta recordar que fue, junto a Rafael Louzán, uno de los pilares de aquella fuerza que arrasaba en la comarca y ahora vive sus horas más discretas, con Cambados y la mancomunidad en manos de la izquierda, y Sanxenxo y la Vilanova del incombustible Gonzalo Durán como únicos referentes. Probablemente en este punto resida otra de las claves de su llegada al Puerto.

Bregado en el cooperativismo de Horsal y en el mundo del vino, Cores Tourís ganó tres elecciones municipales entre 1999 y el 2007, desempeño que compatibilizó con la presidencia de la Mancomunidade do Salnés y su condición de senador durante dos legislaturas. Prácticamente en el inicio de la tercera, en el 2009, dejó el bastón de mando y la Cámara alta para convertirse en el delegado provincial de la Xunta en el área norte de Pontevedra. Ahora, tendrá que renunciar a su acta de diputado.

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