Los institutos inician el curso con agobios pero sin incidencias

El regreso a las aulas se hace de forma escalonada y con huelga de profesores


Vilagarcía

Como ocurrió el 10 de septiembre en los colegios, la de hoy fue una mañana frenética en los institutos. Después de medio año sin pisar las clases, alrededor de seis mil alumnos empezaron a incorporarse a las aulas esta mañana en Arousa. Las presentaciones se están haciendo de forma escalonada, de manera que esta fase se prolongará hasta el viernes.

A partir de ahí debería comenzar la rutina propia del curso, que no será tal debido a la situación generada por el covid-19. Nada es como era. Quién les iba a decir a los chavales que tendrían que acudir a clase con mascarilla y prescindir de los abrazos de los reencuentros. Es la nueva realidad que, por supuesto, también se impone en el sistema educativo.

Los protocolos se están cumpliendo. Pese a las dificultades que hubo hoy para contactar con los institutos, este diario pudo sondear la situación en ocho de ellos y en ninguno hubo incidencias reseñables. Ningún alumno se quedó fuera por tener fiebre o por no llevar la mascarilla. «Os rapaces están cumprindo ben», explicaba uno de los directores consultados.

No les coge de nuevas. El uso de la mascarilla y el mantenimiento de las distancias ha sido el abecé de los chavales durante este verano, y así debe seguir siendo, con más rigor si cabe, en los centros de enseñanza. Para velar por ello, un regimiento de profesores tendrá que incluir la aplicación del protocolo covid-19 a su agenda de cada día, lo cual genera no pocos agobios. Pero, pese a los imprevisión y los retrasos que marcaron el inicio del curso en secundaria, parece que la situación está bajo control.

En algún centro, caso del Valga, todavía queda por tirar un tabique, pero esto no afectará a las clases. Allí, como en la gran mayoría de los institutos, tuvieron que habilitar nuevos espacios para reconvertirlos en aulas pues, de otro modo, resulta imposible dar cabida a todo el alumnado guardando el metro y medio de distancia que es preceptivo entre pupitres. Lo que era la casa del conserje, la biblioteca, el laboratorio y las aulas específicas de música, plástica o informática han sido reconvertidas en unidades de ESO y bachillerato.

Con todo, en un par de institutos —el Francisco Asorey de Cambados y el Castro Alobre de Vilagarcía— no ha sido posible cuadrar todos los números y ello ha obligado a instaurar clases en horario de tarde y semipresenciales en bachillerato, lo cual ha suscitado un gran malestar entre las familias y los profesores. En el caso del Cotarelo Valledor esta fórmula solo se aplicará en la formación profesional.

Pese al refuerzo de profesorado, todavía hay carencias en este sentido, lo cual llevó a los sindicatos a convocar para hoy una jornada de huelga en contra de la política de la Consellería de Educación y para pedir más recursos humanosy materiales, que se visibilizó con una concentración de protesta, al mediodía, en la plaza de Galicia (Vilagarcía). Los sindicatos no estaban a esa hora en disposición de ofrecer datos de seguimiento de la huelga, pero, en todo caso, este paro no alteró de forma notable esta primera jornada lectiva, dedicada a las presentaciones.

El alumnado tuvo hoy ocasión de conocer las pautas que regirán durante el curso 2020-21, también en caso de que se produzcan los temidos contagios. Para evitarlos, la receta es inequívoca: cumplir las medidas de seguridad. Lo que toca es entrar en fila y por turnos, desinfectarse las manos, acomodarse a las zonas de recreo restringidas —en el IES de A Illa se verán muy apretados los días de lluvia porque carecen de patio cubierto— y nada de quedarse a charlar en la cafetería. En el Cotarelo Valledor se las han ingeniado para implantar un servicio de cafetería con reserva previa y un punto de recogida del bocata y el botellín de agua situado en un patio exterior.

La imaginación se impone en tiempos de pandemia, también en los centros de enseñanza, donde tienen que ingeniárselas para sacar el curso adelante pese a todos los inconvenientes producidos por el coronavirus, entre otros factores. En el IES Faro das Lúas de Vilanova tuvieron que lidiar este verano con una fuga de agua y una plaga de pulgas, pero ambos problemas están ya solventados. Más laborioso fue solucionar el problema que planteaba el estacionamiento para los autobuses del transporte escolar, aunque, finalmente, el Concello se avino a atender sus demandas.

Hoy no solo empezaron el curso en los institutos. También lo hicieron los alumnos del colegio de Baño-Xanza mientras que los de Infantil del CEIP Xulio Camba de Vilanova tendrá que esparar todavía al día 1 para incorporarse a las aulas.

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