Diseño con sello vilagarciano para ayudar a mejorar la calidad de vida

Fisioterapeuta y diseñador industrial, Diego Acosta atesora varios premios internacionales, y la lista puede ampliarse en breve


vilagarcía / la voz

Diego Acosta comenzó la carrera de fisioterapia hace ocho años, pero en su segundo curso descubrió el mundo del diseño de producto y estuvo a punto de cambiar la dirección de su vida. No lo hizo, pero el gusanillo seguía ahí, latente. Cuando comenzó las prácticas se volvió a encender esa luz. «Veía que los pacientes, que habían sufrido un ictus, venían sangrando por las manos porque las órtesis les hacen rozaduras», explica. Y comenzó a darle vueltas a la cabeza para descubrir cómo mejorar la calidad de vida de esos pacientes. «Y pensé, ya que estoy acabando fisioterapia y estoy pensando en diseño, ¿por qué no complemento las dos disciplinas?», se preguntó. Esa comedura de tarro resultó ser una magnífica idea, que se ha saldado ya con varios premios internacionales y que va camino de conseguir otro más con su nuevo proyecto. «Nada más acabar fisioterapia, mis padres me dieron la oportunidad de estudiar diseño», cuenta. Aunque, al principio, esa idea de conjuntar ambos saberes se enfrió, pero en tercero de carrera apareció el concurso internacional que organiza la marca James Dyson. «Es mi momento, pensé. Y fue la primera vez que hice algo relacionado con la salud», explica.

Fue un estreno a lo grande. Una órtesis antiespástica ganó un premio en el evento. No fue el único. Y eso ya es también un acontecimiento, porque de los tres premios que se otorgaron para los participantes españoles, dos se los llevó este vilagarciano. El otro con un instrumento diseñado para prevenir complicaciones en el posoperatorio de una ostomía. Este proyecto lo hizo con una compañera (Raquel Vázquez) y de la mano una experta en ostomías, que además es familia.

El diseño aplicado al día a día sanitario es, quizás, el que más le llena a Diego Acosta, pero no el único. También ha recibido reconocimientos en otros ámbitos. Del último tuvo conocimiento ayer mismo, con una mención de la marca de relojes Aristocrazy.

Diego, sin embargo, tiene muy claro hacia dónde quiere encaminar sus esfuerzos. «Soy fisioterapeuta y diseñador industrial. Una inusual combinación de disciplinas que me han llevado a enfocarme en una parte muy específica del diseño: el desarrollo de productos de medical device mediante un proceso de innovación sistemático que prioriza la empatía por los usuarios finales, prestando especial atención a sus deseos y necesidades, con el objetivo de comprender exhaustivamente el problema, y así desarrollar una solución más eficaz, integral y adaptada», explica en una de sus presentaciones. Todo se razona de la siguiente forma: los productos médicos los hace por iniciativa propia, pero donde más encargos le llegan es en gamas de productos más creativos. Auténticas maravillas como unos monopatines hechos con el material con el que se hacen las bolsas de basura.

El proyecto de fin de carrera

Y su proyecto de fin de carrera tiene pinta de que también puede acabar premiado. Lo ha presentado a los IF Awards, un concurso internacional al que concurren diez mil ideas en distintos apartados. «La rehabilitación de la gente que ha sufrido un ictus implica hacer ejercicios, pero son aburridos y nos les motiva», explica. Él le ha dado vueltas a la cabeza y ha diseñado un producto divertido. «Es un módulo de fabricación sencillo y que se puede configurar con cualquier juego», dice. Se trata de que ejercicios como el de pinza se realicen mientras se juega a un videojuego, con el módulo ejerciendo de joystick. El producto es espectacular y, en unos días, se sabrá si ha convencido al jurado.

  Pinchando aquí podéis echar un vistazo a varios de sus diseños.

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