La Xunta se enroca y niega los vertidos contaminantes en el Puerto de Vilagarcía

El PSOE pide en sede parlamentaria el relevo de Sagrario Franco tras la sentencia condenatoria por al volcado de 7.000 metros cúbicos de restos de las obras ferroviarias al mar


Vilagarcía / La Voz

La pregunta planteada por el diputado Julio Torrado era sencilla. En la Comisión de Pesca del Parlamento, se dirigió a la presidenta de Portos de Galicia, Susana Lenguas, para preguntarle por qué los representantes de la Xunta en el consejo de administración del Puerto de Vilagarcía no habían tomado medidas («por que no plantexaron nada, por que non se lle fixo ningunha advertencia») contra el vertido de materiales contaminantes al mar por el que esta entidad ha sido sancionada. Preguntaba también el PSOE si la Xunta no tenía previsto sustituir a la presidenta del Puerto de Vilagarcía, Sagrario Franco, responsable de «destruir o mar». Y en un tercer bloque argumental, solicitaba el PSOE una rectificación, tal vez una disculpa, para la figura del concejal socialista Lino Mouriño, que fue cesado de su puesto como vocal del consejo portuario «polo 'sacrilexio' de denunciar ese atentado; os que fixeron o verquido seguen nos seus postos, a persoa que o denunciou foi castigada».

En su intervención, Susana Lenguas soslayó las preguntas planteadas por el PSOE. La presidenta de Portos de Galicia hizo una exposición que giraba alrededor de una afirmación tan rotunda, como aparentemente contradictoria con la sentencia del TSXG: en Vilagarcía, dijo, no se ha producido «ningún verquido, e moito menos contaminante». Recordó que el proceso judicial partió de una sanción impuesta al Puerto de Vilagarcía por «a comisión dunha infracción grave por abandono e verquido de residuo non perigoso», según enfatizó la responsable de Portos, enmarcada en un proyecto para el mantenimiento de la banqueta de la dársena portuaria en el que sí se usaron, reconoció, restos procedentes de las obras del ferrocarri. Repitiendo el argumentario presentado ante los tribunales, Lenguas insistió en que la Autoridade Portuaria no actuó «nunca de espaldas á legalidade, porque sempre existiu un expediente administrativo»; actuó «usando materiais non perigosos», siguiendo las guías de buenas prácticas y las normas establecidas para este tipo de obras por la Ley de Puertos.

Torrado lamentó que la presidenta de Portos haya perdido la ocasión de explicar la postura de la Xunta sobre lo acontecido en Vilagarcía, y recalcó: «Isto non é un xuízo; entre outras cousas, porque este asunto xa foi xulgado». Y los argumentos repetidos por la portavoz de la Xunta, rechazados por los tribunales. Volvió a echar mano el socialista de un párrafo textual de la sentencia, en el que se indica que se vertieron al mar 7.000 metros cúbicos, «tres piscinas olímpicas», de escombro, piedra, tubos y plásticos. El diputado socialista insistió en que estamos ante «un atentando contra o mar» que la Xunta no debería consentir. Y sin embargo, según señaló en su intervención, lo hizo. Igual que lo hizo, dijo, el gobierno municipal encabezado por Tomás Fole, que llegó a castigar, señaló, a quien denunció lo ocurrido, el concejal socialista Lino Mouriño. Según Lenguas, el cese de este no habría tenido que ver con la denuncia de estos hechos, sino a que «fixo uso de información do Porto con fins partidistas».

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