Varapalo del TSXG al Puerto por un relleno con residuos contaminantes

Desestima el recurso de la rada contra la sentencia en los juzgados de Pontevedra


vilagarcía / la voz

La Autoridad Portuaria de Vilagarcía acaba de recibir su tercer varapalo a raíz de las obras con las que en el 2014 procedía a un relleno en el mar con materiales procedentes de obras ferroviarias. Una sucesión de reveses que arrancó en el 2015 con la imposición de una sanción por infracción grave en materia de residuos y suelos contaminados por parte de la Consellería de Medio Ambiente al ente estatal, al constatar un informe del Seprona el uso de residuos tóxicos en la dársena 2 del muelle de pasajeros. Sanción cifrada en 20.000 euros de multa y la obligatoriedad de la reposición de la obra a su estado original. Cuatro años después, el 28 de febrero del 2019, el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo Número 1 de Pontevedra mandaba al aire la primera bala judicial empleada por el Puerto de Vilagarcía en su intento de tumbar el castigo de Medio Ambiente. Un arma, la de los tribunales, que se le está encasquillando al organismo que preside Sagrario Franco, vista la reciente sentencia de la Sección Segunda de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG).

En su fallo del recurso presentado por el Abogado del Estado en representación de la Autoridad Portuaria contra la sentencia del juzgado pontevedrés, el alto tribunal autonómico acordó su desestimación, «confirmando íntegramente la misma -primera sentencia-, con expresa imposición de costas hasta el límite de 1.000 euros» para el recurrente. Una resolución contra la que los gestores de la rada arousana todavía pueden interponer un nuevo recurso de casación en el plazo de 30 días desde su notificación, bien en la propia Sala de lo Contencioso-Administrativo del TSXG, bien ante la del Tribunal Supremo, se informa en el cierre de la última sentencia sobre el caso, fechada el pasado 10 de julio.

Lo cierto es que en su fallo la sala del alto tribunal gallego no deja en pie ninguno de los argumentos ni testimonios esgrimidos por el defensor de los intereses legales de la Autoridad Portuaria de la capital arousana. Un letrado del Estado que sostuvo que, apunta la sentencia, «los materiales depositados en el lecho marino no eran vertidos y los materiales no fueron objeto de abandono, vertido o eliminación incontrolada ya que los mismos fueron empleados para la rehabilitación del asiento de la banqueta del muelle de la dársena número 2 a fin de evitar los problemas de desequilibrio del elemento». Al tiempo, el abogado negó la condición de residuo a lo depositado en tanto «la Autoridad Portuaria no tuvo la intención de desechar el material».

Frente a ello, la letrada de la Xunta que se opuso al recurso adujo que la documentación y las pruebas del caso demostraban que «el material depositado incluía además de tierra y piedra material asfáltico contaminante», señalando que los agentes del Seprona que abrieron el expediente origen de la sanción «tienen presunción de veracidad».

La sala del TSXG apunta a «dos datos que desacreditan el alegato del Abogado de Estado» que defendió la posición del Puerto de Vilagarcía. El primero, la presunción de veracidad de los agentes del Seprona como agentes de la autoridad, «que constataron y documentaron tanto el acopio del material procedente de una obra y su vertido al mar de su mayor parte». «El segundo dato revelador», expone el ponente de la sentencia del TSXG, «es que una obra como la reparación de un bancal en la que se pretende amparar la legitimidad del vertido, que ha de recordarse determinó la utilización de un volumen equivalente al necesario para el llenado de 3 piscinas olímpicas, hubiere precisado la aprobación de un proyecto técnico y la autorización del organismo medioambiental y de pesca competentes», que el Puerto habría obviado.

Los hechos probados de una obra que requirió material para llenar tres piscinas olímpicas

La sentencia del TSXG da por acreditado el empleo de residuos contaminantes por parte del Puerto de Vilagarcía en su relleno en la zona de la dársena 2 del muelle de pasajeros. Así, considera los siguientes «hechos probados», que arrancan en junio de 2012, cuando «se iniciaron las obras del ferrocarril al muelle de Ferrazo por la Autoridad Portuaria». Labores que «determinaron el acopio de aproximadamente 10.000 metros cúbicos de material».

«En febrero de 2014», recoge la sentencia, «agentes del Seprona se presentaron en el lugar», denuncia de la Plataforma en Defensa da Ría de Arousa mediante, «realizaron fotos del material (tierra, piedras, asfalto, tubos de plástico, maderas, hormigón) señalando que el material lleva más de un año en el mismo lugar depositado y realizando fotografías del mismo». A los dos meses «los agentes vuelven al lugar y aprecian el traslado de material y su utilización para un relleno, comprobaron que el material se estaba llevando por un barco-draga y vertiendo al mar». Una inspección que derivó en posterior denuncia, en la que recogerían que «todo el material está siendo cargado sin ninguna criba o separación. Residuos peligrosos se encuentran mezclados con los que no lo son. La Autoridad Portuaria niega que el material proceda de un dragado afirmando que lo hace de la obra del ferrocarril». La denuncia se acompañó de fotos «donde se aprecia la mezcla del material».

Ese abril del 2014, apunta el fallo, se iniciaba la obra de consolidación del asiento de la banqueta de la dársena 2 del muelle de pasajeros «con la utilización de 6.720 m3 del material depositado -cuyo volumen equivale al de 3 piscinas olímpicas superpuestas-».

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