Una relajante zambullida en Arrullos de Agua hacia la nueva normalidad
VILAGARCÍA DE AROUSA
El spa urbano de Vilagarcía ha abierto ya sus puertas con aforo limitado y guardando todas las normas de seguridad
03 jun 2020 . Actualizado a las 05:00 h.Arrullos del Agua comenzó su andadura en el año 2008. Tropezó, por lo tanto, con la crisis en sus primeros pasos y ahora está intentando sortearla de nuevo. Por sus especiales características ha tenido que aguardar hasta esta semana para comenzar a trabajar de cara al público, pese a que Carly Sartal lleva tres semanas trabajando de diez a diez para que todo esté a pedir de boca.
No es fácil. Son muchos los espacios que tiene Arrullos del Agua. Y también lo son las limitaciones para conseguir dos asuntos principales: por un lado, lograr que todo fluya con la máxima seguridad para evitar cualquier incursión del covid-19; por el otro, conseguir que los clientes entren en la instalación con la total seguridad de que allí no van a tener ningún problema. La confianza será fundamental a partir de ahora. Y eso lo saben bien en Arrullos del Agua.
Las medidas de seguridad aparecen desde que plantas tus pies en el establecimiento que está situado a la vera del río de O Con. Bueno, en realidad antes, porque ya cuando alguno de los clientes llama para reservar su espacio se tiene en cuenta que se trata de que no coincidan más de dos a la vez en el vestuario. Para ello, se van escalonando las reservas para que no haya más personas de las debidas en la instalación. Y, en cuanto entras, los carteles de recomendaciones de uso están colgados en prácticamente cada una de las puertas que separan las distintas estancias de la instalación.
La norma que se ha establecido en Arrullos del Agua es que solamente puedan coincidir en el área del spa un máximo de seis personas. En las zonas comunes, solamente dos personas, que, en cualquier caso, nunca estarán con una distancia de menos de dos metros entre ellas. Algo que, en cualquier caso, sucederá sin problemas por la amplitud del espacio.
No es la única oferta que presenta arrullos del agua, donde también hay zonas de fitness o pilates. En este caso, y debido a las condiciones de seguridad que hay guardar por la pandemia del covid-19, las clases se limitan a una persona.
Se trata de ir poco a poco avanzando para conseguir recuperar la normalidad, pero con la clara intención de no pegar ningún resbalón que tire por la borda todo lo conseguido hasta ahora. Y teniendo la confianza del cliente por bandera.
Las clases, por el momento, tendrán que esperar hasta que lleguen instrucciones gubernamentales tanto para obtener los permisos correspondientes como para conocer los protocolos que deberán seguir.
«Ha sido duro», relata Carly cuando recuerda todos los días que Arrullos del Agua ha tenido que tener sus puertas cerradas por la pandemia. Más aún en un negocio así, que tiene unos altos costes de mantenimiento.
El convenio
Pese a esta larga etapa de sequía, a y los costes que ello ha traído consigo, en Arrullos del Agua han decidido no hacer uso de las ayudas que para los establecimientos de Vilagarcía se han lanzado desde Ravella. Lanzan una idea al Concello que, defiende Carly Sartal, puede ser tan bueno para el establecimiento como para los vilagarcianos y que sería alcanzar un convenio para que Arrullos del Agua pudiera ser utilizado por los ciudadanos merced a un acuerdo entre ambas partes.