Las mujeres que viajaron de Madrid a Vilagarcía acudieron a despedir a su madre, que falleció en el hospital

Afirman que tenían autorización de la Guardia Civil y del centro hospitalario


vilagarcía / la voz

El viaje estaba totalmente justificado. Es lo que sostienen dos mujeres con residencia en Madrid que el domingo fueron apercibidas por la Policía Local de Vilagarcía a instancias de la denuncia de un vecino cuando estas acababan de llegar a su segunda residencia, situada en Carril. En esta ocasión no acudieron a Galicia por placer. Madre e hija se desplazaron desde la sierra madrileña para despedir a su madre y abuela, una mujer de 88 años, que había sufrido días antes un ictus y permanecía ingresada en un centro hospitalario de Pontevedra. Las mujeres explican que se decidieron a coger el coche en plena cuarentena ante la extrema gravedad en que se encontraba la anciana y con los pertinentes permisos de la Guardia Civil y del propio centro sanitario, que tuvieron que enseñar en varios controles de que fueron objeto en las últimas horas. El sábado, en cuanto llegaron a Pontevedra, lo primero que hicieron fue acudir al hospital para visitar a la enferma, a la que le quedaban ya pocas horas de vida. El domingo falleció y el lunes la enterraron. Hoy mismo, tienen previsto regresar a su casa de Madrid, con el inmenso dolor de haber perdido a un ser querido y la indignación que le provocó haberse visto envueltas en un episodio que llevó a los agentes a su puerta. En los dos días que estuvieron en su vivienda de Carril ni siquiera salieron a hacer la compra, porque son perfectamente conscientes de las restricciones a que obliga el confinamiento ordenado por las autoridades, según afirman.

El caso dio lugar a la apertura de un expediente por parte de la Policía Local de Vilagarcía que ahora será trasladado a la Subdelegación del Gobierno en Pontevedra para su resolución. 

No fueron las únicas en ser apercibidas por vulnerar el confinamiento. Este domingo, policía interceptó también a un grupo de chavales, en su caso de noche y a bordo de varios automóviles, cuando regresaban de casa de unos amigos, lo cual eleva a 120 las denuncias presentadas por los agentes locales durante la crisis del coronavirus.

También en O Grove

Si hay un lugar en el que este fenómeno ha levantado ampollas es O Grove. Su alcalde, José Cacabelos, había ordenado un refuerzo de los controles en los accesos al municipio. Pero no fue allí, sino en el centro de la villa, donde ayer fue localizada una familia que se acababa de instalar en su segunda residencia.

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