El alijo de Arousa de 3.700 kilos de cocaína tumba una trama capaz de actuar en Galicia y Portugal

La operación LINCE peina O Salnés y suma siete detenidos, cinco de ellos en A Guarda, con un histórico al frente

Registros vinculados al alijo encontrado el fin de semana
Registros vinculados al alijo encontrado el fin de semana

vilagarcía / la voz

El desafiante intento del narcotráfico gallego por burlar el confinamiento del coronavirus ha conducido a sus maquinadores a un estrepitoso fracaso. La investigación conjunta que desarrollan la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) del Cuerpo Nacional de Policía y el Equipo de Delincuencia Organizada y Antidrogas (EDOA) de la Guardia Civil, ambas de Pontevedra, acaba de asestar un golpe que parece definitivo a un grupo radicado en las Rías Baixas, que disponía de una amplia capacidad de maniobra. Fuentes de la investigación apuntan que su centro logístico se situaría en A Guarda, con una importante ramificación a orillas de la ría de Arousa y la infraestructura, los conocimientos y los contactos precisos para descargar en un radio de unos doscientos kilómetros de la costa atlántica, que abarcan tanto Galicia como el norte de Portugal. No cualquiera se atrevería a intentar introducir 3.700 kilogramos de cocaína, el mayor de los alijos interceptados en los últimos años, a la antigua usanza, de noche y a bordo de dos planeadoras, como trató de hacer esta gente el sábado de madrugada.

 Independientemente de la voluminosa cantidad de cocaína aprehendida, 3.700 kilos, la operación Lince ha conducido, por el momento, a la detención de siete personas. Dos de ellas cayeron al pie del cañón, durante la propia madrugada del sábado, cuando intentaban huir tras haberse internado entre las bateas de la ría y embarrancado su lancha en las inmediaciones del río Umia, sintiendo ya el aliento de las fuerzas de seguridad y del Servicio de Vigilancia Aduanera en el cogote. Se trata de un gallego, relacionado con el mundillo del narcotráfico en la ría, pero sin demasiado renombre, y de un ciudadano peruano que, según se apunta inicialmente, ejercía como notario del cartel que habría fletado el buque nodriza desde el país andino.

A ellos se les unieron el domingo, en los calabozos, otros cinco individuos que cayeron en A Guarda a raíz de una serie de registros. Los agentes no hallaron más mercancía, pero sí una tercera embarcación, tipo zódiac, que también fue requisada. Aunque de haber prosperado el alijo, la mayoría de ellos se habrían encargado de tareas de descarga.

Los cabecillas

Entre los apresados sobresale un nombre; el de Antolín Fernández Pajuelo, un viejo conocido del negocio con el pellejo curtido en siniestras encomiendas que van bastante más allá del movimiento de cocaína, como el secuestro en busca de financiación por la vía expeditiva o el gatillo fácil a la hora de zanjar discusiones. Junto a él, su hermano Alberto.

El cerco sobre el resto de la organización se estrechaba ayer en Vilagarcía, donde agentes de la UDYCO peinaron los barrios de A Lomba y San Roque con apoyo aéreo, y A Illa de Arousa, donde la EDOA llevó a cabo un minucioso registro, además de Tragove, en Cambados. Si no hubo más detenciones fue porque los inquilinos de las propiedades inspeccionadas se habían esfumado.

Dos detenidos, a prisión

Los dos primeros detenidos en prestar declaración lo hicieron ayer por la tarde, a través de videoconferencia. El titular del Juzgado de Instrucción y Primera Instancia número 2 de Cambados, que dirige las investigaciones, decretó su ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza. Ambos están investigados por un delito de tráfico de drogas en cantidad de notoria importancia.

 

El mayor cargamento de cocaína incautado en Galicia en los últimos trece años con 3.700 kilos

Aunque el primer recuento, efectuado el sábado, anotó tres toneladas de cocaína distribuidas en 143 fardos de tamaños desiguales -de los que 68 fueron recuperados del agua con bicheros-, el balance definitivo de la operación LINCE arroja una cifra sensiblemente superior: 3.700 kilogramos de polvo blanco, lo que hacen de este el mayor alijo incautado en Galicia desde el 2007.

Por lo pronto, el intento de burlar la cuarentena supera en su ambición las pretensiones de quienes organizaron el viaje del narcosubmarino que emergió en noviembre en aguas de Aldán con tres toneladas de cocaína en sus tripas. Aquel era de por sí un alijo de récord, lo que demuestra que las tramas gallegas han pisado el acelerador, al ser capaces de aproximar a la costa dos envíos de semejante magnitud con apenas cinco meses de diferencia. A ambos les cabe un ilustre precedente: la operación Piraña, que en octubre del 2007 permitió aprehender cuatro toneladas de fariña en dos intervenciones conjuntas que tuvieron como escenario las rías de Vigo y Pontevedra, y el puerto de Meloxo.

De quienes de momento no hay rastro es de los tripulantes de la segunda planeadora que el sábado se adentró de madrugada en la ría de Arousa con las fuerzas de seguridad en los talones. A diferencia de su compañera, esta embarcación se dirigió a Ribeira. Los lancheros arrojaron su carga al agua antes de vararla en un punto intermedio entre Aguiño y Castiñeiras y escapar monte a través. Se trata de dos hombres a los que Policía Nacional y Guardia Civil les siguen la pista.

Antolín Fernández Pajuelo: una vida entre el tráfico de coca y hachís, tiros con un camarero y un secuestro

Serxio González

El supuesto cabecilla del último gran alijo en Galicia es uno de los detenidos y acumula un amplio historial en Galicia

Hace dos mil años largos, Publio Terencio Africano consignó un proverbio que, con las oportunas modificaciones, bien puede serle de aplicación al hipotético cabecilla de la red que acaba de caer entre A Guarda y Arousa. Si nada de lo humano le resultaba ajeno al clásico latino, lo cierto es que pocos palos del submundo criminal le restan por tocar a Antolín Fernández Pajuelo, cuya diversificada trayectoria delictiva se extiende a lo largo de tres décadas.

 Una de las primeras referencias que pueden rastrearse sobre el guardés se remontan a 1989, cuando participó en las aventuras del Terral, un pesquero que navegó al Caribe dos veces en busca de cocaína y, años después, le granjeó un procesamiento que esquivó por encontrarse en rebeldía. Ya entonces sobresalían sus excelentes contactos en Portugal. En 1997, vuelta a las andadas al hilo de la operación Júnior, que concluyó con medio centenar de detenciones y la incautación de 17.000 kilos de hachís, 687 de cocaína y 14.000 litros de whisky, a los que los compinchados tampoco hicieron ascos.

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