La maravillosa historia del Minion del balcón

Al saber que su vecina cumplía ayer 5 años, José sacó la artillería pesada para hacer del día algo muy especial


vilagarcía

A Mari Carmen se le escapó una lágrima ayer, cuando poco después de levantarse se asomó al balcón de su casa. Era un día especial en su piso del barrio de As Pistas (Vilagarcía) porque su hija, Marta, celebraba su quinto cumpleaños. «Habíamos pensado en ponerle unos globos en la terraza e intentar hacer una pequeña celebración, pese al confinamiento», cuenta la emocionada madre. Con lo que ella no contaba era con que sus vecinos de al lado se le adelantasen. Porque, para cuando la pequeña Marta se levantó, en el balcón de José la esperaba un Minion gigante, un globo y una tarta de mentiras rellena de deliciosas galletas caseras de verdad.

Mari Carmen, que se encontró con la sorpresa antes que la pequeña, dejó correr una lágrima de emoción y agradecimiento. «Y pensar que hasta ahora apenas nos conocíamos de vista...», cuenta. Porque a José y a su familia «lo saludaba por la calle, pero de pasada». Él ratifica ese testimonio. «Vive no edificio do lado, así que ao cruzarnos podíamos darnos os bos días, pero aí acababa todo. Andabamos cada un ao seu, metidos nas nosas vidas». Hasta que el virus nos obligó a quedarnos en casa. Y entonces, entre balcones, han ido surgiendo amistades antes insospechadas. «Con este aquel, estamos tendo a oportunidade de coñecer aos que temos máis cerca». Él, por ejemplo, conoció a la pequeña Marta y, cuando supo que iba a estar de cumpleaños, decidió hacer del día algo especial. «Con esta monotonía, hai que buscar cousas que fagan os días diferentes. E axudar a que Marta tivese un día especial é o plan para hoxe», contaba ayer. Así que recuperó un Minion que había hecho en un taller de manualidades, y que ya ha recorrido mucho mundo de fiesta infantil en fiesta infantil, y lo plantó en el balcón. Por la noche, tras los aplausos de las ocho, sonó el cumpleaños feliz «para Marta, e para todos os cativos que están estes días de cumpre e que, por culpa desta situación, non o van poder celebrar como merecen», dice José. Entre tanto ajetreo y preparativo, tambien él se distrae: uno de sus hijos vive en Madrid, donde la situación «está moi complicada», y su hija trabaja en farmacia, «que tamén ten o seu risco». «Pero non hai que pensar en negativo» dice este hombre. Uno de esos vecinos que vale la pena conocer.

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