El súper de pueblo que sale en la tele

Hoy se cumplen 52 años desde que Nito Torrado abriera una carnicería en Corón. En 1969 se convertiría en el primer autoservicio de Vilanova y el 2020 lo afrontan con planes de ampliación


redacción / la voz

Fue el primer supermercado que se vio en Vilanova de Arousa. En los años sesenta había tabernas y ultramarinos, pero Supernito se atrevió con la nueva moda del autoservicio. En aquellos años, en los pueblos todavía se estilaba lo de pedir la harina y los huevos a granel y siempre con un mostrador de por medio, entre el cliente y el tendero de toda la vida. Pero Nito, que en realidad se llama Juan, apostó por la modernidad y sin salir de su aldea. Eso sí, en primera línea, a medio camino en la carretera entre Cambados y Vilagarcía, lo que le permitió tener un escaparate de lujo.

Supernito ha sido también un adelantado a su tiempo a la hora de explorar el mundo del márketing. «Nós seguimos o exemplo da Coca Cola», explica Gonzalo Torrado, de modo que, salvando las distancias, el súper de Corón sale también en televisión, en radio, en prensa y en vallas publicitarias.

La imagen de Pepe corriendo detrás de un cerdo por la leira y la cantinela del «Maruja, díxenche que foras a Supernito a comprar o porquiño...» tiene ya sus años, pero tanto ha calado que el anuncio pervive en la memoria de sus clientes. Lo de recurrir al porcino no es casual. «É un símbolo de Galicia que representa a fortuna e o aforro nas casas», comenta Gonzalo Torrado. Y, sobre todo, porque si una seña de identidad tiene Supernito esa es la calidad de su carne.

No en vano, en la casa de los Torrado van ya por la sexta generación de carniceros. Juan decidió dar un paso más y en 1967 montó tienda, justo al lado de la taberna de Nogueira, que tan pronto servía de oficina de Correos como despachaba patatas y grano. Eran los Corte Inglés de la época, hoy convertidos en piezas de museo del rural gallego. La de Nogueira cerró dos años después y Torrado vio en ello la oportunidad de ampliar horizontes. Juntó la carnicería y la taberna y así empezó al historia.

En 1999 se produciría la segunda gran transformación del negocio, ya de la mano de sus hijos Gonzalo, Jorge, Carmela y Esperanza. Compraron la finca anexa, donde antiguamente se celebraban los bailes en Corón, y de los 68 metros cuadrados iniciales pasaron a disponer de un local de 290 metros, toda una gran superficie para la época. Entonces iniciaban esta andadura con la gente de la casa y un empleado. Hoy trabajan en este establecimiento tres hermanos de la saga y seis empleados, y hay planes de ampliación.

De momento están a la espera de ver como evoluciona el mercado. Gonzalo Torrado tiene la teoría de que, como ocurrió en su día con el ladrillo, el sector de la alimentación también vive en una burbuja, fruto del desembarco masivo en Galicia de las grandes cadenas francesas. En su opinión, más pronto que tarde, la situación se debería normalizar y quizás entonces llegue la hora de la tercera revolución en Supernito.

Entre tanto, los empresarios afrontan el 52 aniversario de aquel negocio primigenio preparando pedidos de Navidad. La buena fama de sus carnes y de sus vinos le han granjeado clientela en toda la comarca, e incluso de otras comunidades autónomas, donde no falta quien envía un transporte especial a Vilanova para que el cordero, la ternera y el cerdo -«nós no compramos nada de gandería intensiva», apunta Torrado- no falte en la mesa estas Navidades.

Todo ello pese a la voraz competencia de los Alcampo, Eroski, Froiz, Mercadona y demás gigantes del sector de la alimentación, que hacen de Supernito un quijote luchando contra los molinos de viento. Y no se amilanan. Si hay que dar el salto a las redes sociales, se da, y si hay que apostar por las energías renovables, también.

La innovación no está reñida con la tradición, y en este establecimiento también presumen de historia. Hace dos años, con motivo de la bodas de oro, organizaron una fiesta por todo lo alto, con gaitas, flores y posado familiar, en el que no faltaron los fundadores: Juan Torrado y su mujer Carmen Pérez. Ellos fueron testigos de la visita que el mismísimo Juan de Borbón hizo al establecimiento. Otros famosos pasarían después por caja, desde jugadores de Real Madrid a actores populares en la pequeña pantalla como Alex González, que estuvo por Arousa grabando, como no, una de narcos.

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