Fuerzan la verja y desvalijan la tragaperras de la cafetería Sabores en apenas un minuto

El fulgurante suceso tuvo lugar a las cinco de la mañana en un establecimiento situado en pleno centro de Vilagarcía


vilagarcía / la voz

Fue un visto y no visto. Un acción muy profesional, que decía Manquiña en Airbag. Fulgurante. Tres individuos se plantaron ante la cafetería Sabores, situada en el barrio de San Roque, en pleno centro, y en apenas un minuto reventaron la verja metálica que protegía la puerta de entrada del establecimiento y destrozaron la máquina tragaperras para llevar la recaudación.

Una acción fulgurante, al estilo de las que hace poco más de un año, en noviembre del año pasado, provocaban pesadillas entre los hosteleros de la comarca, que veían como una sucesión de golpes de similar factura. En una noche, en la cafetería Zas -que en el pasado mes de marzo sufrió otro intento de robo, frustrado en esa ocasión- y en Casa Samuel, y unos días antes en varios establecimientos de Carril.

Víctima recurrente

Una sucesión de robos en los que la Cafetería Sabores se vio especialmente afectada. A finales de noviembre del año pasado incluso sufrió un atraco a mano armada. Un individuo, con un pasamontañas para que no pudiera ser reconocido, penetró en el local blandiendo unas tijeras en una de sus manos. Dijo la mítica frase de «esto es un atraco» y se fue directo hacia dentro de la barra para hacerse con la recaudación de la máquina registradora.

Era el tercer incidente de ese estilo que sufría la céntrica cafetería vilagarciana en apenas un año. Una situación que colmaba la paciencia de su propietario, José Sabor. «Levo corenta anos en Vilagarcía e nunca vivín unha situación como a que temos agora», comentaba entonces.

La alarma social que provocaba la sucesión de robos en los establecimientos hosteleros de Vilagarcía motivó, incluso, que re reuniera la junta local de seguridad a petición del alcalde, Alberto Varela. En aquella reunión se acordó estrechar la vigilancia sobre los delincuentes habituales de la zona.

Ahora, tras unos meses de relativa tranquilidad, parece que los hosteleros volverán a tener que estar con la guardia levantada porque este tipo de acciones se suelen repetir durante unos días. Y, además, parece que a los cacos les suelen gustar estos meses de invierno para perpetrar sus fechorías, al menos según lo que ha venido sucediendo en los últimos años. Teniendo en cuenta la habilidad y rapidez que demuestran en sus acciones es muy complicado pillarlos con las manos en la masa.

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