Los delfines de la ría que se alimentan en las bateas son menos sociables

Un estudio pionero del BDRI concluye que el fácil acceso a la comida reduce el número y la calidad de sus relaciones


vilagarcía / la voz

La labor que el Bottlenose Dolphin Research Institute realiza desde O Grove está revolucionando el conocimiento acerca del comportamiento de los mamíferos marinos que habitan y frecuentan las Rías Baixas. Uno de sus últimos estudios acaba de ser publicado por Behavioral Ecology, un revista de referencia que edita el servicio de publicaciones de la Universidad de Oxford. El informe, pionero en la utilización de técnicas que suelen aplicarse a especies extraordinariamente sociales, como el propio ser humano o los simios, arroja una conclusión sorprendente: los delfines mulares que nadan en el mar de Arousa y acuden a alimentarse a los polígonos de bateas mantienen menos y más débiles relaciones que aquellos que no recurren tan asiduamente a las mejilloneras para buscar comida.

El trabajo se basa en una intensa labor de identificación y seguimiento de los arroaces que pueblan la ría. Los investigadores S. Methion y B. Díaz López analizaron la vida social y el comportamiento de 171 ejemplares adultos entre los años 2014 y 2018. No solo confirmaron la extraordinaria complejidad de las relaciones que unen a los diferentes individuos de esta especie. Comprobaron, además, que «a pesar de que los delfines que prefieren alimentarse en las bateas se benefician de una fuente de alimento fácil de obtener, aumenta la competencia entre ellos por dicho alimento». En cambio, los que visitan las mejilloneras con menor frecuencia «tienen una posición más central dentro de la red social y son más sociables, se pueden beneficiar de una mayor cooperación y así reducir la competencia, incrementando el aprendizaje y el intercambio de información entre individuos».

«En realidad -explica Bruno Díaz, el doctor en Ecología que dirige el instituto grovense- podemos trazar un paralelismo para entenderlo. Yo puedo hacer la compra por teléfono y esperar sentado en el sofá a que me traigan la comida, o ir al mercado y entablar relaciones con la gente que está a su alrededor». En otras palabras, «los arroaces que se alimentan regularmente sin recurrir a las bateas tienen más y mejores amigos, porque cooperan mucho más a la hora de obtener el alimento».

Que el estudio se haya realizado en Arousa tiene todo su sentido, porque difícilmente puede encontrarse en otro lugar del planeta un espacio que concentre el alimento para los delfines mulares como los polígonos de bateas.

La entrada de bancos de peces explica los muchos avistamientos de este verano

El delfín mular, o arroaz, puede llegar a constituir grupos de sesenta individuos. Sin embargo, su tamaño medio suele rondar los diez ejemplares. Se trata de una especie que habita en las aguas de la ría, por lo que es muy habitual dar con ellos. El estudio del BDRI únicamente tuvo en cuenta a delfines adultos, ya que la vida social de las crías depende, por entero, de sus madres.

Es frecuente, así pues, avistar arroaces en lugares próximos al fondo de la ría, como Rianxo o la isla de Cortegada. No lo es tanto dar con otra especie, el delfín común, que, sin embargo, sí ha sido detectado en Arousa en numerosas ocasiones a lo largo de este verano. Bruno Díaz aclara que esta mayor presencia está directamente relacionada con la búsqueda de alimento, un factor que guarda una extraordinaria influencia en su comportamiento.

«El fenómeno del afloramiento -la renovación de las aguas de la ría con aportes procedentes del fondo oceánico, cargados de nutrientes- provoca la entrada con fuerza de agua altamente oxigenada al interior de la ría. No siempre sucede con la misma intensidad, pero este verano hemos visto muchos grupos de peces aguja y otras especies que son presas regulares del delfín común». Otros años, acostumbran a quedarse en el entorno de Sálvora. En esta ocasión, en cambio, los delfines han penetrado a fondo en el mar de Arousa siguiendo a su comida favorita.

Una complejísima vida social. El gráfico representa las relaciones sociales de los arroaces. Los círculos azules indican la frecuencia con la que acuden a las bateas, mayor cuanto más grande. El trazo de las líneas, grueso o delgado, diferencia la intensidad de las relaciones que establecen.

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